5 de noviembre de 2025
Estiman más de 5 millones de hectáreas afectadas por las inundaciones en PBA y hay temor por el impacto en la producción
Luego de las fuertes lluvias que afectaron a las localidades del centro y del este bonaerense, hay preocupación por las consecuencias para el próximo año para los productores. Las alertas sobre las obras en la cuenca del río Salado y la esperanza de que baje el nivel de lluvias
“Sin duda tenemos que hablar de más de cinco millones de hectáreas afectadas. No solo inundadas. Porque hay algunas zonas que están inundadas, otras que no tenés piso, no podés entrar, no tenés camino. Estamos hablando de cinco millones de hectáreas hoy y no sé si no me quedo corto“, explicó Pablo Ginestet de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP).
Sin embargo, en las últimas semanas se sumó la parte del este y sur de la provincia, de la zona de Las Flores para el lado del mar. Justamente, Ginestet remarcó que buscarán hacer un nuevo informe para tener números exactos del impacto de las lluvias y cómo podrÃa afectar a la producción para los próximos meses.
En ese sentido, el secretario de la entidad agropecuaria señaló que este problema es una sumatoria de cosas: por un lado, la gran cantidad de agua que cayó en los últimos meses y, por otro, la falta de obras en la cuenca del RÃo Salado, uno de los principales canales de agua que atraviesa toda la provincia. “Se juntan dos cosas. Falta y mantenimiento de obras y precipitaciones muy excesivas en toda la cuenca del Salado. Porque esto primero arrancó en algo más localizado, acá en la zona centro. Después, se siguió agrandando porque empezó a llover mucho más hacia el norte y también mucho hacia el sur de la cuenca. Ha llovido mucho, lo cual hace que toda la cuenca del Salado, desde arriba hasta abajo, se termine viendo afectadaâ€, señaló.En tanto, Juan José Preciado, CEO de la consultora económica RICSA, brindó un breve análisis a este medio del impacto para los productores agropecuarios debido a las complicaciones para acceder a los campos.
“Cada kilómetro de camino en mal estado que recorre un camión con granos implica 20 centavos adicionales en pérdidas por mayor consumo de combustible, tiempo y deterioro de vehÃculosâ€, agregó.
El principal temor que pasan los productores no es únicamente para la recomposición rápida de sus tierras para que estén en condiciones de sembrar y cosechar lo más rápido posible, sino por las pérdidas que pueden generar estas inundaciones para el próximo año.Y añadió: “El problema es superficies anegadas, baja producción, compromisos impagos, falta de dinero y, sobre todo, a esto le tenemos que sumar la falta de atención de las autoridades. Necesitamos que tomen conciencia y nos vengan a ayudar. Que al menos nos vengan a visitar para que vean la gravedad del problema, que no estamos exagerando en nadaâ€
En este marco, cabe de mayo a julio se lleva a cabo la siembra de lo que se conoce como cosecha fina, que incluye trigo, cebada, centeno. Por lo general, en esta época del año (noviembre a enero) es cuando se levanta de la tierra. Mientras que la siembra de la cosecha gruesa, que abarca maÃz, soja o girasol, es entre septiembre y diciembre, para producción se da entre marzo y mayo. Justamente, Ginestet explicó que esto afecta tanto a los que se dedican al agro como a los que están abogados a la ganaderÃa. “Lo que es la cuenca baja del rÃo Salado, ahà predomina la ganaderÃa. Si bien la ganaderÃa se ve afectado, los animales los vas corriendo, no es que perdés animales necesariamenteâ€, sostuvo.Y continuó: “Mucho de lo que se sembró se terminó perdiendo porque la superficie inundada fue aumentando, sobre todo en agosto. Y a su vez, lo que está en duda es cuánto de la gruesa se va a poder sembrar, de maÃz de primera, que se siembra en septiembre y octubreâ€.
Todo esto se da en el marco donde se esperan tres meses en los que varias regiones del paÃs podrÃan registrarse lluvias inferiores a los valores habituales, en coincidencia con un aumento en las temperaturas, según adelantó el
