3 de noviembre de 2025
Una ONG denunció que circulan más de 80 mil autos �??mellizos�?� en el país y la mayoría son camionetas
El 80% son utilitarios, 4�?4 y Pick Ups, tanto grandes como medianas. Este tipo de delitos suele involucrar a dos bandas delictivas
En base al informe, la operatoria detrás de la venta de autos mellizos se ha sofisticado y se expande, principalmente, a través de plataformas digitales, donde los estafadores publican vehÃculos en aparente excelente estado y a precios atractivos.
El fraude se revela cuando el comprador acude al Registro de la Propiedad Automotor y se detecta las irregularidades: el automóvil adquirido resulta ser robado y cuenta con documentación falsificada, que abarca desde el tÃtulo de propiedad y la cédula verde hasta constancias de seguros, patentes y verificación técnica policial.
Miglino precisó que los robos se producen con grupos de cuatro o cinco delincuentes que, armados, sorprenden a los propietarios y se llevan el vehÃculo, preferentemente con la llave puesta, sin alarmas ni rastreadores satelitales activos.
Una vez sustraÃdo, el automóvil es “enfriadoâ€, se le cambia la patente y permanece estacionado en la vÃa pública o en playas de estacionamiento para evitar la atención policial.Miglino advirtió que el ArtÃculo 292 del Código Penal establece: “El que hiciere en todo o en parte un documento falso o adultere uno verdadero, de modo que pueda resultar en perjuicio… Si el documento falsificado fuere de los destinados a acreditar la identidad de las personas o la titularidad del dominio o habilitación para circular de vehÃculos automotores, la pena será de tres a ocho años. Es decir, que usar un auto mellizo expone a esa pena, tal como delito federalâ€.
El abogado recomendó que, en caso de haber adquirido un vehÃculo mellizo, se debe realizar la denuncia en la fiscalÃa de turno, poniendo el vehÃculo a disposición judicial. Aunque, para evitar ser vÃctima de este tipo de fraude aconsejó concretar la operación en el Registro de la Propiedad Automotor, ya que los estafadores suelen pactar las ventas en horarios en los que los registros están cerrados, lo que dificulta la identificación del engaño y la localización de los responsables una vez que la estafa se hace evidente.