20 de octubre de 2025
Rodrigo Paz tiene en sus manos el poder para escribir una nueva era en Bolivia
El senador y ex alcalde de Tarija inicia una etapa política inédita para el país tras consagrarse presidente en la segunda vuelta electoral ante Jorge Quiroga. Los desafíos del nuevo jefe de estado boliviano
El triunfo de Paz ya no constituÃa una sorpresa para el público. Y era el favorito entre ambos contendientes dados los resultados de la primera vuelta electoral, cuando sà su desempeño en las urnas fue inesperado.
Lo secundó en la fórmula el ex policÃa Edman Lara, un outsider de la polÃtica que emergió como el portavoz natural en las redes sociales de la indignación popular por años de mala gestión masista. Lara, quien empatizó con el humor de la sociedad en los últimos años, fue rápido al intentar sumar fuerzas para el partido vencedor Partido Demócrata Cristiano.
Pero además de la unidad, el flamante vencedor electoral tendrá otros retos por delante: la economÃa languidece y las instituciones están cooptadas por el evismo y sus vertientes. ¿Cómo conseguirá Paz ordenar los números sin verse permanentemente obstaculizado por la justicia, el parlamento o las marchas de mineros o cocaleros?
¿Cómo enfrentará las barricadas, marchas, protestas que emergerán por las principales carreteras bolivianas cuando Evo Morales dé la orden de entorpecer cualquier reforma estructural que sienta que lo afecte? Se lo hizo al saliente presidente Luis Arce -alguien con quien comulgó durante décadas- por qué no se lo harÃa a un estandarte de la “derechaâ€.El próximo presidente de Bolivia deberá ordenar las cuentas públicas: las reservas casi no existen, la cotización del dólar aumenta a diario, el combustible escasea y las filas para el suministro son eternas, la deuda pública se acumula alarmantemente, la inflación tiende a descontrolarse, el gas -principal receptor de divisas- ya no se exporta como antes, los medicamentos no se consiguen y el tráfico de todo tipo crece sin detenerse en las fronteras con Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Perú. Más la droga.
Esas mismas fronteras son testigo de un tráfico mucho más nocivo que cruza el Atlántico: el narcotráfico. Bandas brasileñas, peruanas, uruguayas y paraguayas se benefician de la permeabilidad no sólo de los lÃmites geográficos bolivianos, sino de la amabilidad oficial, tanto polÃtica como militar. Todo mientras las plantaciones de coca crecen en superficie al resguardo de su principal jefe, Evo. ¿Podrá Paz combatir estos emprendimientos? ¿Querrá hacerlo? ¿Se animará a pedir ayuda si fuera necesario?Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, ya habÃa anticipado que se intentarÃa normalizar las relaciones al afirmar que tanto Paz como Quiroga querÃan relaciones serias con Estados Unidos.
Morales, en tanto, se mantendrá en su refugio del Trópico de Cochabamba para evitar ser detenido. Desde allà diagramará cómo frenar a la nueva derecha que gobernará Bolivia durante los próximos cuatro años. Apostará por el caos. No tendrá problema en incendiar el paÃs ni en “contar muertosâ€. Ya lo hizo otras veces. Quizás sea tiempo, también de que surjan nuevas caras en la izquierda boliviana.
