22 de septiembre de 2025
La estafa que sufrió un ahorrista que confió el dinero para su retiro en un fondo ganadero de Uruguay
Manuel Pérez Bravo escribió el libro �??¿Quién se llevó mis vacas?�?? en el que cuenta el engaño de República Ganadera, un esquema Ponzi que se quedó con el dinero de miles de inversores
La pregunta que le hicieron ese sábado de mañana en el club fue un cimbronazo. Ese fue el momento en el que entendió que él también habÃa sido estafado, que el ex alumno en el que habÃa confiado le habÃa mentido, que el dinero que habÃa invertido para tener un retiro en paz se habÃa esfumado.
En el negocio de los fondos ganaderos de Uruguay hubo un efecto dominó. La caÃda del Grupo Larrarte generó una pérdida en la confianza en un negocio que, según expertos, estaba mal pensado desde el origen. Las empresas pagaban un porcentaje fijo a sus clientes, algo que no deberÃa ser habitual en un negocio que está expuesto a factores cambiantes, como puede ser una sequÃa o las variaciones de los precios en el mercado internacional.
¿A qué se dedicaba la empresa? En 2018, en una entrevista con el canal A+V, el director de la firma, Nicolás Jasidakis, contó que destinaban el dinero de los inversores a comprar vacas preñadas y con el ternero que nacÃa se pagaba la renta y los gastos del establecimiento.
“Sencillamente lo que hacemos es captar ahorro público para después pagar una renta fija sobre esoâ€, comentó esa vez. La empresa ofrecÃa una renta fija de entre el 8% y el 10%. En República Ganadera confiaron 1.450 inversionistas, que ahora buscan una salida que les permita cobrar el dinero que invirtieron. La empresa entregó una serie de datos preliminares a los inversores de los que surge que ocho de cada 10 tendrÃan solo entre el 1% y el 30% del ganado que les corresponderÃa por el contrato que hicieron.Pérez Bravo llegó a una agencia para comprar pasajes para un viaje que harÃa con sus hijos y allà fue atendido por un ex alumno de la Universidad de la Empresa (UDE), una institución en la que habÃa dado clases de PsicologÃa Social y SociologÃa durante 20 años. El hombre le mencionó a Jasidakis, un compañero de curso que estaba pasando por una especie de momento de fama: la revista GalerÃa lo habÃa puesto en su tapa por el proyecto de inversiones. Pérez Bravo tuvo curiosidad sobre la empresa de Jasidakis y averiguó más.
El acercamiento fue a través de un medio hermano del empresario a quien le preguntó si habÃa invertido en República Ganadera. La respuesta fue que sÃ, algo que hizo a Pérez Bravo creer en el negocio. HabÃa varios elementos a favor: un conocido habÃa invertido y la actividad parecÃa ser exitosa porque estaba en la tapa de una revista. “Puedo confiar tranquiloâ€, pensó el ahorrista, según el adelanto publicado por El Observador.Pero Pérez Bravo no se decidió de inmediato. Quiso seguirlo pensando y, para sumar más elementos, mantuvo una entrevista con Jasidakis. El empresario lo convenció, y eligió un producto que implicaba tener a su nombre los animales si invertÃa más de USD 25.000. Firmó el contrato por primera vez en 2022. Un año después cobró el 10% de rentabilidad que le habÃan prometido y duplicó el monto.“Fui a hablar como amigo porque no querÃa arriesgarme. Pregunté si las vacas tenÃan garantÃa. Por ejemplo, si morÃa qué pasaba. Me dijeron que si se morÃa una vaca, nacÃa un ternero y al final se compensaba una cosa con otraâ€, recordó el inversionista.
Luego, Pérez Bravo volvió a hablar con el empresario cuando la crisis en el sector asomaba. HabÃa caÃdo el Grupo Larrarte y el ahorrista temÃa por una corrida. Pensó que lo mejor era estar tranquilo, no salir corriendo a retirar el dinero para no contribuir con la sensación de pánico. Él, en realidad, no estaba apurado: pensaba dejar colocado su dinero en la empresa durante tres años más.
En octubre de 2024 Jasidakis se volvió a reunir con Pérez Bravo. Tomaron un café y el director de República Ganadera le dio, nuevamente, tranquilidad. La estrategia de la empresa fue mostrarle las guÃas de ganado, los animales que tenÃa a su nombre y el campo en el que estaban. La firma se habÃa mudado hacia una casa en el barrio residencial de Carrasco. HabÃa varias señales que no le daban motivos para desconfiar.Faltaba casi un mes para que la empresa enviara un comunicado a los inversores en el que les anunciaba que no podrÃa cumplir con sus obligaciones. Fue en ese momento que Pérez Bravo mantuvo la charla en el club.
En la comunicación se refieren a la sequÃa como uno de los motivos de la crisis. “Fue un cimbronazo. El golpe fue duro porque no lo esperaba y justo fue un sábado. No podés hacer mucho. Si querés consultar a un abogado, tenés que esperar al lunes. Pero pensé, lo mejor es mantener la calma. Si me veo afectado en mis ahorros, que no me afecte mi tranquilidad, mi equilibrio emocional ni me quiten la alegrÃaâ€, expresó.Pérez Bravo todavÃa no tiene elementos para saber si podrá recuperar al menos parte de su dinero, pero considera que la propuesta que presentó República Ganadera no es aceptable. El ahorrista decidió escribir un libro con su historia y la de otros damnificados.
