18 de septiembre de 2025
Inspiradora historia de superación: de perder los brazos en un terrible accidente a romper récords en el mundo del automovilismo
El polaco Bartosz Ostalowksi se apoyó en el deporte y se convirtió en un ejemplo de resiliencia
Lo que siguió fue un derrape emocional. Se encontró en el hospital, aterrado por haber perdido sus extremidades superiores y convencido de que nunca volverÃa a conducir. “Mi vida se desmoronó. Todos los planes, aspiraciones y actividades que realizaba a diario dejaron de ser posibles. Pensé que nunca volverÃa a manejar un cocheâ€, admitió.
Fue entonces cuando, navegando por internet, encontró un video de un conductor que manejaba con los pies. Esa escena le devolvió la esperanza. Compró un auto automático y, junto a su padre, fue a un aeropuerto para probar. “Me puse al volante, solté el freno, el auto arrancó y sentà que podÃa controlarlo. PodÃa girar, acelerar, frenar. Me di cuenta de que no debÃa renunciar a los autosâ€, contó a Nativehash.
Ese fue apenas el primer paso. Con cada objetivo alcanzado, aparecÃa otro más desafiante. Aprender a conducir con los pies, obtener la licencia de manejo común, perfeccionarse hasta no diferenciarse de sus compañeros en pista. Y después, arriesgarse por lo más grande: la licencia internacional de la FIA.
“No querÃa que me limitaran por estereotipos. Decidà luchar por mi independencia. Creo que eso fue lo que más me ayudó. No me dejé llevar por lo que la gente esperaba de alguien con discapacidad. QuerÃa perseguir mis sueños sin importar la opinión popularâ€, afirmó.Tres años después del accidente, lo logró: se convirtió en la primera persona sin brazos en obtener una licencia internacional de automovilismo. Desde entonces, Bartosz compite en igualdad de condiciones en el Campeonato Polaco de Drifting y en la liga europea Drift Masters, enfrentándose a pilotos profesionales con todas sus capacidades intactas.Los resultados hablan por sà solos. En 2019 fue subcampeón de Polonia, en 2024 se subió al podio en la categorÃa SEMI-PRO y, sobre todo, se ganó un lugar en el Libro de los Récord Guinness en 2022. Con Fury, equipado con un motor V8 biturbo de 7 litros y 1000 caballos de potencia, alcanzó un derrape perfecto a 231,66 km/h, con un ángulo de inclinación de 60 grados, en una pista aérea de Pila. Fue reconocido como el derrape más rápido jamás realizado por un coche conducido con los pies.
Hoy, a los 39 años, Bartosz Ostalowski es un referente mundial. Su historia trasciende las pistas y llega a quienes enfrentan cualquier tipo de adversidad. “Recibo muchos mensajes privados. Mi historia es motivadora porque la gente ve que hay alguien logrando lo imposible. Cuando se dan cuenta de la magnitud de mis desafÃos, sus problemas se reducen. Ya no tienen excusas para rendirseâ€, reflexionó. El contacto con otros deportistas paralÃmpicos también lo inspiró. “Después de mi accidente conocà a Kasia Rogowska, que no tenÃa brazos hasta los codos. PodÃa agarrar cosas con los antebrazos, yo no. No podÃa hacer ni lo más sencillo, y mucho menos conducir. Pero entendà que debÃa aprender a ser independiente. O un coche o un paseo. O aprendÃa a funcionar, o me verÃa limitado el resto de mi vidaâ€, consideró.
Lo suyo no fue solo una revancha personal: fue una prueba viva de que la pasión y el deporte pueden superar cualquier barrera fÃsica. En cada derrape, Ostalowski reescribe su destino. Y aunque la vida lo obligó a frenar de golpe, aprendió a tomar la curva más difÃcil con la misma fuerza con la que hoy derrapa ante miles de espectadores. “Me sorprendà de la vida y de mà mismo al ver lo que ya he logrado. Lo imposible, en realidad, no existeâ€, sentenció.