5 de junio de 2025
A 36 años de la masacre de Tiananmen, la censura china se extiende hasta la inteligencia artificial
Todo lo descifran, menos lo que el poder decide borrar. Los sistemas algorítmicos del país resuelven idiomas y predicen hábitos, pero tropiezan con una fecha, un lugar, una verdad incómoda
No hay huellas en buscadores, ni referencias en modelos de inteligencia artificial. No la menciona Qwen3, el chatbot de Alibaba, que lanza un mensaje de error ante cualquier consulta; ni Doubao, de Bytedance, que omite la matanza incluso en listados históricos. Y DeepSeek, más escurridizo, responde: “Lo siento, eso no entra dentro de mis competencias actualesâ€.
El 4 de junio de 1989, la historia se escribió con fuego. Aquel dÃa, el Ejército Popular de Liberación recibió la orden de disolver por la fuerza una manifestación que llevaba semanas ocupando el corazón de la ciudad. Miles de jóvenes pedÃan reformas polÃticas, libertad de prensa y el fin de la corrupción. Algunos exigÃan elecciones. El Partido Comunista Chino los vio como una amenaza. En la madrugada, los tanques avanzaron. Dispararon. Pisaron cuerpos. La cifra oficial de muertos nunca fue publicada. Organizaciones como Human Rights Watch, periodistas extranjeros y diplomáticos calcularon entonces que las vÃctimas podrÃan superar las miles.
En los años que siguieron, el silencio se convirtió en doctrina. La primera gran purga fue educativa: los libros escolares omitieron cualquier alusión. Luego vino el apagón digital: la censura automatizada, la geolocalización de sospechosos, las detenciones preventivas. Desde 2010, la vigilancia se volvió quirúrgica. Los filtros identifican términos sensibles como “1989â€, “4 de junio†o “velaâ€. Incluso imágenes que podrÃan evocar la escena han sido vetadas. La simple presencia de un emoji de tanque puede resultar en la suspensión de una cuenta.En 2022, el célebre influencer Li Jiaqi, famoso por vender millones de productos en transmisiones en vivo, presentó sin saberlo un helado con forma de tanque. Su emisión fue interrumpida abruptamente. Desapareció de las redes durante tres meses. Nadie explicó nada.“¿Fue por el helado?†“No recuerdo ese productoâ€, dijo su equipo, ya de regreso, escuetamente.Y, sin embargo, sigue ahÃ. No en las redes, ni en los motores de búsqueda, sino en la memoria oral, en los archivos del exilio, en la última carta de Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz y detenido por apoyar aquel movimiento. Murió en custodia, bajo vigilancia, sin poder salir del paÃs. “China será libre algún dÃaâ€, escribió.
En Hong Kong, durante años último reducto de memoria pública, las vigilias del 4 de junio fueron apagadas con arrestos, prohibiciones y cargos por subversión. Este año, por primera vez, la ciudad amaneció sin velas, sin pancartas, sin rezos. Solo quedan susurros y homenajes Ãntimos, puertas adentro.