22 de abril de 2025
Ajedrecista con potrero, Francisco desconfió de todos los presidentes argentinos que recibió en el Vaticano
El Papa diseñaba cada audiencia política como un partida de trebejos y asumía que sus gestos, palabras y silencios, serían utilizados con perfecta levedad por los mandatarios que recibía en Santa Marta o en la Biblioteca del Palacio Apostólico
Francisco era un cazador por naturaleza. Un baqueano en el poder que entendió las enseñanzas de su Dios.
En abril de 2005, con Néstor Kirchner en la Casa Rosada, una noticia impactó en el mundo: habÃa muerto Juan Pablo II.El presidente preguntó sobre la sucesión papal, y ahà comprendió que su hegemonÃa polÃtica podÃa quedar en jaque. Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, podÃa ocupar el Trono de San Pedro.Horacio Verbitsky habÃa escrito una historia fraudulenta que aseguraba que Bergoglio, siendo Provincial de la CompañÃa de Jesús, habÃa sido cómplice de la desaparición de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics, secuestrados en la ESMA por su trabajo pastoral.
Néstor y Cristina Kirchner avalaron un dossier envenenado que llegó sin escalas a Roma. Bergoglio perdió la partida y regresó a Buenos Aires. Benedicto XVI fue elegido Papa.El 11 de febrero de 2013, renunció Benedicto. Y la historia parecÃa mirar hacia América Latina. El cardenal Bergoglio encabezaba la lista de papables. CFK intentó replicar el gambito Nestor-Verbitsky. Fracasó.-¿Dijo Bergoglio?-
Era 13 de marzo de 2013.
Desde ese momento, el Papa y la Presidenta definieron una relación polÃtica y personal que impactó en la agenda doméstica de la Argentina. Francisco siempre la escuchó, se apiadó y, en algunos momentos, tomó distancia porque el entorno kirchnerista era tóxico, perverso, impune.El Santo Padre habÃa sido clave para desbloquear las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, y Raúl Castro lo habÃa recibido con todos los honores. CFK querÃa entrar esa dinámica geopolÃtica, y apeló a todos sus recursos.
La jefa de Estado se alojaba en el Hotel Nacional de la Habana, y esperaba ansiosa la confirmación del protocolo vaticano. TenÃa una audiencia con Raúl Castro -hacÃa 35 grados a la sombra- y demoraba la salida hacia el Palacio de la Revolución.El Papa aseguraba que allà la relación polÃtica “se rajóâ€. En la Habana, antes de su gira histórica por Estados Unidos, adonde hizo un discurso inolvidable en el Capitolio.
Al final del mandato de CFK, Francisco intentó mediar para que no hubiera una crisis institucional en la asunción de Mauricio Macri.A Cristina le desconfiaba, pero nunca lo traicionó. Siempre fueron pujas palaciegas, y cuando se ponÃan de acuerdo, cada uno cumplÃa con sus compromiso.
A fines de 2009, Macri decidió no apelar un fallo judicial que habilitaba el casamiento de Alex Freyre y José MarÃa Di Bello. Al arzobispo Bergoglio le habÃa prometido lo contrario.
El 26 de febrero de 2016 entré a un despacho del Vaticano para preguntar cómo serÃa la audiencia entre Macri y Francisco. Era la primera vez que se encontrarÃan en sus nuevos roles polÃticos: Bergoglio como Papa, y Mauricio como Presidente.
-FrÃo polar-, me contestaron.
Se come frÃo.
Francisco ya habÃa aplicado la Ley del Talión ( Éxodo 21, LevÃtico 24 y Deuteronomio 19), y aceptó una nueva audiencia con Macri. Le puso una pizca de humor polÃtico: serÃa un 17 de octubre. Pero a continuación, ajustó la agenda: fue el 15 de octubre de 2016, cuando canonizó al cura José Brochero.-¿Cómo cree que será la audiencia con el Papa?-, preguntó este periodista al Presidente cuando terminaba una gaseosa
–Y sÃ. ¿Pero cómo piensa encarar la reunión?
-Perdón… No se entendió.
La Sonrisa de Mandela fue escrito por John Carlin, un periodista inglés educado en Oxford. Carlin describe la actitud de Mandela desde su liberación como preso polÃtico –11 de febrero de 1990—hasta su gestión como presidente de Sudáfrica.
“Yo quiero hablar con él, contarle qué estamos haciendo en el paÃs. Esa es mi ideaâ€, insistió Macri frente a Infobae.
-La mejor. Espero no equivocarme.
Fue la última vez que se vieron.
Francisco consideraba a Alberto Fernández un peso pluma del poder y la polÃtica en la Argentina. Y cuando se enteró que CFK lo habÃa designado su candidato a Presidente, temió lo peor.Francisco, con las blancas, tenÃa una estrategia para esta partida: sostener a Alberto Fernández para evitar que CFK ejerciera el poder detrás del cortinado. El Papa consideraba que Cristina era el pasado del peronismo, y que Alberto Fernández podÃa protagonizar una transición digna hasta llevar a la Argentina a una nueva etapa institucional.
El 31 de enero de 2020, Alberto Fernández llegó al Patio Belvedere de la Santa Sede. Allà era aguardado por miembros de la Prefectura de la Casa Pontificia y una guardia de Gentiluomini vestidos de frac, que lo escoltaron hasta su encuentro formal con el Papa.
-Pase usted, le dijo Alberto Fernández al Papa, tras el saludo formal.
Ambos rieron e ingresaron a la Biblioteca de la Santa Sede.
Pero Alberto Fernández traicionó. Igual que Macri. Empujó la ley de Aborto. Y todo se terminó entre el Presidente de la Argentina y el Papa.
El vacunatorio VIP -que aprovechó un peón de Néstor Kirchner que lo ensució en el Vaticano- y la Fiesta de Olivos -en plena pandemia del Covid 19- añadieron un nuevo adjetivo a la descripción personal que hacia Francisco sobre Alberto Fernández.El 13 de mayo de 2021, Francisco recibió a Alberto Fernández. Fue una formalidad, una ceremonia oficial que rozó el desprecio.
Javier Milei maltrató a Francisco durante la campaña electoral de 2023. Y el Papa observaba con aprensión qué sucedÃa en la Argentina: no lo querÃa a Sergio Massa y no compartÃa la ideologÃa de Milei. Rezaba todos los dÃas, y no esperaba milagros.El 11 de febrero de 2024, el Papa canonizó a Mama Antula y en un gesto que sorprendió Urbi et Orbi desvió su silla de rueda y saludó al Presidente. Ocurrió en la BasÃlica de San Pedro, adelante del establishment y de los creyentes. Fue un movimiento espontáneo que conmocionó a Milei, horas antes de la audiencia que tendrÃa con el Santo Padre.
El 12 de febrero de 2024, Milei se reunió con Francisco por una hora. El Papa lo caló al instante: “Es espontáneo, estudioso, aferrado a su ideologÃa como un dogma de feâ€, comentó tiempo después. Hubo quÃmica personal, pese a las diferencias sobre la economÃa, el mundo y el papel del Estado.HabÃa entre los dos un rito reservado. Cruzaban mails, y hasta sucedió una conversación por teléfono, cuando Milei estaba en viaje afuera de la Argentina. El Papa buscaba atenuar el programa de ajuste. Unas veces ganó, y otras perdió.
