16 de abril de 2025
Un cambio de barco, una vida perdida y la memoria recuperada: la historia del único argentino que murió en el Titanic
Edgar Andrew tenía 17 años, viajaba a la boda de su hermano y su destino quedó marcado dentro del desastre marítimo más icónico del siglo XX
Edgar habÃa planeado partir hacia Estados Unidos el 17 de abril de 1912 a bordo del Oceanic, un barco de la misma compañÃa que operaba el Titanic. Sin embargo, una huelga de trabajadores del carbón obligó a priorizar el viaje inaugural del Titanic, transfiriendo recursos y pasajeros al transatlántico. Según detalló hace unos años Télam, fue asà como Andrew, sin costo adicional, cambió su boleto y se embarcó en el que serÃa su último viaje.
Alfredo Andrew también habÃa conseguido un puesto para Edgar en la empresa de su futura esposa, Harriet Fisher, propietaria de Fisher & Norris Anvil Works. Sin embargo, el cambio de itinerario truncó esos planes.
Antes de embarcar, escribió una carta a su amiga Josefina “Josey†Cowan, quien residÃa en Buenos Aires. En ella, expresó su tristeza por no poder verla antes de partir y dejó una frase que, con el tiempo, adquirió un carácter premonitorio: “desearÃa que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océanoâ€, un estremecedor presentimiento que marcarÃa la historia.El Titanic zarpó de Southampton el 10 de abril de 1912 con más de 3.300 personas a bordo, entre pasajeros y tripulación. Cuatro dÃas después, a las 23:40 del 14 de abril, el barco chocó contra un iceberg, lo que provocó daños irreparables en su casco. En menos de tres horas, el transatlántico se hundió en las gélidas aguas del Atlántico Norte, dejando un saldo de más de 1.500 muertos.A través de una investigación, se logró identificar la valija y algunos de sus objetos, lo que generó la publicación de un libro sobre la vida de Edgar, escrito por su hermano. Sus pertenencias se encontraban en perfecto estado de conservación, lo que permitió identificar su contenido: 51 objetos personales, entre ellos libros, cartas, postales, toallas bordadas con sus iniciales, zapatos y pantuflas.
El hallazgo de la valija fue un momento significativo para la familia Andrew, que hasta entonces habÃa mantenido la historia dentro del ámbito privado.
En la actualidad, el legado de Edgar Andrew se mantiene vivo en el Museo del Carruaje, ubicado en Villa General Belgrano. Este espacio, que exhibe objetos históricos relacionados con el transporte en Argentina, dedica una sala a la memoria de Andrew. Allà se pueden ver fotografÃas, documentos y otros testimonios que narran su vida y su trágico final en el Titanic.