14 de abril de 2025
El infierno secreto de torturas y pedofilia en un neuropsiquiátrico para chicos de Buenos Aires
Un ex enfermero del hospital Tobar García fue condenado a nueve años de prisión por violar a un niño esquizofrénico y abandonado por sus padres. La versión del acusado y su excusa para intentar salir de la cárcel
Un chico, uno de tantos, estaba internado allà en el Tobar GarcÃa a mediados de 2015. TenÃa doce años. Sus padres lo habÃan abandonado; su madre lo habÃa dejado cuatro años antes, literalmente, en la puerta del hospital, para nunca volver. Tiempo después, fue diagnosticado con esquizofrenia indiferenciada y retraso mental no especificado.
El 24 de septiembre de 2024, casi diez años después, el enfermero fue condenado a nueve años de prisión por los abusos cometidos. La pena contra J.M -su identidad se mantiene en reserva para no entorpecer la causa en su contra- fue dictada por el Tribunal Oral N°12, que lo consideró culpable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal y abuso sexual reiterado cometido en, al menos, dos ocasiones, bajo el agravante de ser el responsable de la guarda del menor. Podrá salir de la cárcel el 25 de octubre de 2032, al filo de la medianoche, si ninguna de sus apelaciones prospera.
Tras ser procesado con prisión preventiva y detenido el 26 de octubre de 2023 por la División Delitos Contra la Integridad Sexual de la PolicÃa de la Ciudad, el enfermero intentó lograr el arresto domiciliario con un recurso presentado ante la Cámara Criminal y Correccional. El enfermero planteó como excusa que tenÃa un hijo -aunque vivÃa solo- y aseguró que dialogaba con el chico por videollamadas. Los camaristas Daniel MorÃn y Mauro Divito razonaron que podrÃa hacerlas desde la alcaidÃa de la fuerza porteña en la que se encontraba preso. El asesor de menores que representaba a la vÃctima se negó tajantemente a su salida.
No es para menos; los contenidos de la causa son aberrantes.De acuerdo a la imputación incluida en la condena firmada por los jueces DarÃo Medina y José Pérez Arias -a la que Infobae accedió en forma completa- el enfermero, además de obligar al chico a que le practique sexo oral, fue acusado de practicarle “diversos tocamientos corporales impúdicos en la zona de sus nalgas y sus genitales†en al menos tres oportuinidades. Todo, en medio de un contexto de “hostigamiento y maltrato fÃsico, en el cual el acusado le decÃa al niño con frecuencia que lo ‘tirarÃa a los chanchos‘â€. Además, “le aplicó golpes a la altura de las costillas, lo tomó del cuello y le dijo que lo matarÃaâ€.Precisamente, fue ese sumario, labrado en 2017, lo que echó a rodar las sospechas. El enfermero habló de una serie de brotes sufridos por el chico, de problemas que él y otros enfermeros enfrentaban para contenerlo; lo definió como “un manipuladorâ€. Lo mismo fue aseverado por diferentes trabajadores del Tobar GarcÃa, que aseguraban que el chico era agresivo tanto con el personal como con otros pacientes y que “acusaba a todo el mundo, no solo a enfermerÃaâ€.
El chico también asistÃa a una escuela, el Centro Educativo Terapéutico N.º 1, conectada por un pasillo al neuropsiquiátrico de Barracas. AllÃ, narró los supuestos abusos sufridos, señalando sus genitales mientras hablaba. Una docente y la vicedirectora reportaron el hecho, lo que llevó al sumario administrativo y a una denuncia penal.
Según el fiscal acusador que logró la condena, las crisis que tuvo el menor a fines de agosto de 2015 -cuando comenzaron los abusos- no fueron asentadas en la historia clÃnica del paciente por el enfermero. Durante esas fechas, el chico sufrió una herida en el cuero cabelludo y le habÃa asegurado a una jefa de enfermeros del lugar: “J.M me atóâ€.“Me hizo que le chupe la p...â€, afirmó, tras ser contenido en un brote de llanto. Según su declaración, si no lo hacÃa, el ahora condenado lo tirarÃa “a los chanchosâ€. Los abusos y los hechos de violencia “ocurrÃan en el baño, de noche, cuando terminaba de jugar al fútbol, comÃan y se bañabanâ€, continúa la transcripción del análisis del Cuerpo Médico Forense.
Los especialistas notaron “un lenguaje acotado, cierta disartria y una conducta lentificadaâ€. La defensa intentó sembrar dudas con respecto al chico, sospechas de manipulación. Pero el Tribunal N.º 12 lo descartó. Para ese entonces, el chico “no interactuaba con el acusado y no podÃa obtener de él o de un tercero un beneficio con sus expresionesâ€.La docente a la que el chico le narró el abuso -y que luego lo reportó a las autoridades- fue otra testigo clave en el juicio. Su descripción de la vÃctima fue totalmente distinta a la que brindaron los viejos compañeros de J.M, que trabajaban a un pasillo de distancia. El chico, de acuerdo a la maestra, “llegaba contento por la mañana, se llevaba muy bien con los compañeros que tenÃa, le gustaban las actividades, los talleres que hacÃan, disfrutaba de jugar al básquet, le gustaba la música de terapia ocupacionalâ€, aseguró.En su testimonio, la mujer aseguró que la vÃctima llegó a su oficina, más angustiado que de costumbre. Esa vez, pidió que “por favor no lo dejemos volver al hospital porque habÃa un enfermero los fines de semana que le pegaba en las costillasâ€. AllÃ, identificó al enfermero.