9 de abril de 2025
El tercer paro de la CGT causa divisiones en el sindicalismo y abre una dura interna para armar la nueva central obrera
La resistencia de la UTA a sumarse al paro general y las críticas a Héctor Daer son dos de los elementos que suman tensión a la estrategia sindical. Por qué la huelga de este jueves está afectando más al gremialismo que al Gobierno. Quién es quién en la pelea
La decisión de parar partió en los hechos a la alianza moderada: Daer quedó más asociado a Andrés RodrÃguez (UPCN), el estatal más dialoguista que también se fue endureciendo, acompañados por José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), empujado por los planes oficiales para privatizar AYSA, mientras que quedó separado de ese sector Gerardo MartÃnez (UOCRA), hasta el momento el cerebro de la estrategia dialoguista y el dirigente con mejor llegada al oficialismo, junto con Armando Cavalieri (Comercio), quienes ahora se sienten más cómodos con el pragmatismo de Luis Barrionuevo (gastronómicos), crÃtico de Daer y promotor de un fuerte cambio de nombres para la CGT que viene.
Los dirigentes que cuestionan a Daer le achacan que tome decisiones en soledad y sospechan que su actual endurecimiento obedece a la idea de buscar consenso interno para convertirse en noviembre en el lÃder único de la CGT, sin triunvirato. También creen que dejó las filas dialoguistas para consolidar su nueva reelección en la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) Filial Buenos Aires, que tendrá comicios este año para renovar autoridades y en donde la posible presentación de una lista peronista disidente y otra de la izquierda lo obligarÃan a ser más opositor a Milei.La expresión más clara de los problemas internos de la CGT es la reticencia de la UTA a sumarse al paro general con la excusa de que está dentro de una conciliación obligatoria en su conflicto salarial. Hay muchÃsimos antecedentes de sindicatos que pasaron por lo mismo e igualmente adhirieron a una huelga de la CGT, aunque en este caso el lÃder de la UTA, Roberto Fernández, también tiene muchas decisiones similares de no acatar una protesta cegetista para privilegiar el diálogo con un gobierno, además de que es otro de los que cuestionan a Daer por tomar resoluciones en forma unilateral.Incluso, este martes se publicó en el BoletÃn Oficial una resolución de la Superintendencia de Servicios de Salud que algunos interpretaron como una medida oficial adoptada contra la UTA: dio de baja a su obra social del Registro de Agentes del Sistema Nacional del Seguro de Salud para la Atención Médica de Jubilados y Pensionados. Sin embargo, fuentes oficiales aseguraron a Infobae que fue pedido por la propia obra social de la UTA porque decidió no incorporar en lo sucesivo beneficiarios jubilados y pensionados alegando cuestiones de Ãndole económico-financieras.
Si la UTA efectivamente no para este jueves, el funcionamiento normal de los colectivos será un golpe casi letal para la paralización total del paÃs que busca la CGT. Y una huelga de alcance parcial, a su vez, será un éxito del Gobierno y detonará más debates internos en la central obrera, uno de los cuales tiene eje en una pregunta sin respuesta: ¿qué estrategia seguirá el dÃa después del paro general?El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el secretario de Trabajo, Julio Cordero, son dos de los principales nexos libertarios con los lÃderes gremiales, asà como el asesor presidencial Santiago Caputo, pero las charlas para levantar el paro de la CGT no prosperaron y, Dirigentes como Gerardo MartÃnez no comparten la decisión de hacer un paro general si no hay una estrategia definida para que el efecto polÃtico de esa medida se diluya inmediatamente. De por sÃ, una de las excusas para ir a la tercera huelga contra Milei es el tema salarial, aunque, en la práctica, hasta el propio sindicato de Daer acordó sus últimas paritarias en sintonÃa con la pauta que fija el Gobierno.
Lo mismo sucedió con el Sindicato de Camioneros, cuyo jefe, Hugo Moyano, ya sin el lastre opositor de su hijo Pablo, mantiene una actitud que alterna moderación y oposición ante el Gobierno. Acordó unas paritarias alineadas con los números que pretende el oficialismo, mientras le dio aire a Octavio Argüello, su representante en el triunvirato de la CGT, para embestir con dureza contra Milei.
