7 de abril de 2025
Un ex Boca perdió todo por el temporal en Bahía Blanca: �??Todavía estoy sacando barro, es un desastre�?�
Juan Carlos Nani, que también jugó en Lanús y el fútbol español, sufrió las consecuencias de las inundaciones. Su duro testimonio
Nani nació en BahÃa Blanca el 9 de septiembre de 1950. Con 24 años, debutó en la primera división de Puerto Comercial de esa ciudad bonaerense y en la temporada siguiente llegó a Boca, donde compartió plantel con Alberto Tarantini, Vicente PernÃa, Roberto Mouzo, Marcelo Trobbiani, Jorge Chino BenÃtez y Carlos MarÃa GarcÃa Cambón, entre otros. En 1975, con la camiseta boquense jugó 13 partidos, de los cuales dos lo hizo como titular. “Me costó mucho la adaptación y la preparación fÃsica más que nadaâ€, recuerda en diálogo con Infobae.
Posteriormente, continuó su carrera en Argentinos Juniors, Lanús junto a Ãngel Clemente Rojas, Celta de Vigo de España, Gimnasia y Esgrima La Plata, Banfield, Chacarita Juniors, Defensores Unidos de Zárate, Puerto Comercial y Huracán de Ingeniero White, donde se retiró en 1989. “Perdà todas camisetas que tenÃa, no me quedó ninguna. TenÃa muchas del Celta de Vigo, de Gimnasia, de Lanús, de Chacarita, de Boca. No me quedó nada. Gracias a Dios, la gente en Argentina es muy solidariaâ€, remarca.- ¿Qué es de su vida, Juan?- ¿Qué enfermedad padece?
-Primero me habÃa agarrado COVID de manera muy, muy fuerte, muy fuerte, la saqué barata. Cuando tengo los pulmones tapados, no puedo respirar. Me operé de los riñones y del estómago. Ahora, tengo el corazón con varios stents y me tienen que poner más. Me cuesta mucho respirar. Estoy hecho un desastre y no puedo caminar, ni hacer nada más. Encima, con este temporal que nos agarró hace un mes, todavÃa tengo que sacar agua y mucha humedad en las paredes de mi casa. También, he perdido camas, colchones, heladeras, pero son cosas materiales, porque primero debo sacar la humedad.- Perdà casi todo en mi casa y de mi negocio. TenÃamos un almacén con mi señora, y nos mantenÃamos económicamente, pero perdà una heladera más, ya son seis en total que no me funcionan más, y no puedo trabajar. TodavÃa me falta sacar barro de una pieza del local porque con mi señora, sinceramente, no tenemos fuerza para hacerlo. Fue una cosa de locos. Yo sufrà tres inundaciones en el Boulevard Juan B. Justo, pero como esta última, no hubo otra. El último tornado que hubo se me llevó todo y me dejó todo lleno de barro, es un desastre. Le pasó a gente humilde, muy laburadora, viste, hay bastante gente grande, muchos chicos también; y les está costando mucho salir adelante. Las máquinas recién están empezando a limpiar todo lo que es la basura, los muebles y las camionetas de los municipios. Asà que todavÃa la estamos peleando.
- ¿La pasó muy mal durante los primeros dÃas?- ¿Desde la provincia de Buenos Aires, no se acercaron a colaborar con ustedes?
- En La Pampa sÃ. Casualmente, anoche me llamó uno que está bien posicionado y me transfirió 100 mil pesos, con el recibo y todo. Vienen camionetas o camiones con botas de mercaderÃa. Toda la gente se amontona y agarra lo que puede, pero guarda que no fue el último temporal.-Una mujer que sabe sobre el tema me dijo que “algo peor va a pasarâ€, porque no están las condiciones dadas de estructuras para que mejore todo.
- ¿Cuáles son las donaciones que más recibió?- ¿Qué le dejó al club?
- 10.000 dólares me quedaron debiendo en 1977, porque al final nunca me lo pagaron. Es un dinero correspondiente al 15 por ciento de mi pase cuando me vendieron al Celta de Vigo, de España. Fui el único jugador que no le hizo juicio al club. Pero de todos los equipos, alguno me llamó para saber si necesitaba ayuda.- Roberto Mouzo, que es muy amigo. Con Roberto Rogel hablé también. Con Rubén Sánchez, que atajó en Boca, pero de la dirigencia nadie todavÃa. Vamos a ver si Juan Román Riquelme se acuerda de mÃ, pero Román es muy chico para saber que yo jugué en Boca. Con Ãngel Clemente Rojas jugué en Lanús en 1976. Estuvimos concentrados 31 dÃas en Estancia Chica, cuando logramos el segundo ascenso, ya que habÃamos perdido el primero contra Almagro, en cancha de San Lorenzo. Angelito Rojas es un fenómeno.
- Jugué 13 partidos en 1975. Me costó mucho la adaptación y la preparación fÃsica más que nada. Acá jugábamos, trabajábamos y jugábamos. Llegué a Boca, luego me fui a Argentinos Juniors y empiezo a hacer goles. Después, pasé a Lanús, donde en seis partidos en el Metropolitano marqué 12 goles y me vendieron al Celta de España. No querÃan que juegue más partidos por miedo a que me lastimara. Me decÃan “si te lastimas, no podemos pagarle al resto plantel de 45 jugadoresâ€.
- No, al final no le pagaron a nadie. Es maravilloso, se comieron la plata. Un dÃa, fuimos a cobrar y nos dieron dos cheques. Yo siendo el goleador del equipo ya no me alegraba por esa situación. Fuimos a cobrar y ya habÃan cobrado los cheques. No habÃa más plata. Después, nos repartieron algo de dinero, pero tenÃamos hambre. Ãbamos primero en el torneo. HabÃamos jugado contra Racing que tenÃa al Panadero DÃaz, Alfio Basile, entre otros.
-SÃ, y en Banfield y Chacarita, donde hice amistades con excelentes personas. Luego, tuve un paso por Celta de Vigo, donde ascendimos en 1976. Un año mas tarde, el Celta bajó de categorÃa.
- Johan Cruyff. El arquero nuestro era Carlos Fenoit. HabÃa jugado a Newells y fue el primer arquero que empezó a patear penales.
- A los 36 años, en Huracán de Ingeniero White, donde salà campeón. Luego, dirigà en La Pampa. Jugábamos torneos provinciales. Después, dirigà en Huracán de Ingeniero White en las divisiones menores. Ya después me cansé.
- SÃ, sÃ. Yo estaba dirigiendo en Primera de BahÃa Blanca. Me iban a llamar de Olimpo de BahÃa Blanca, pero yo decidà no ir, porque no me atraÃa. No me atraÃa ni dirigir el equipo donde yo jugué, en Puerto Comercial.
- TenÃa un pequeño negocio comercial con mi señora, un almacén, viste, y todo. VivÃamos de eso. No habÃa ningún problema hasta que llegó el último temporal. Yo me iba a La Pampa, me iba el martes a las tres de la tarde y venÃa el lunes a las 10 de la mañana para dirigir allá. Iba todas las semanas allá, pero bueno ya está.