31 de marzo de 2025
Los océanos de la Tierra no siempre fueron azules, según un estudio
Científicos revelan que estas aguas hace más de 2.000 millones de años tenían otro color debido a la alta concentración de hierro
El estudio también destaca el papel crucial de las cianobacterias, organismos microscópicos que fueron de los primeros en realizar fotosÃntesis oxigenada. Estas bacterias, que aparecieron hace aproximadamente 4.000 millones de años, utilizaron una proteÃna especializada llamada ficoeritrina para absorber la luz verde predominante en los océanos ricos en hierro.
El aumento de las cianobacterias marcó el inicio de un evento conocido como la Gran Oxidación, ocurrido hace unos 2.400 millones de años. Durante este perÃodo, el oxÃgeno comenzó a acumularse en la atmósfera terrestre, lo que tuvo profundas consecuencias para la evolución de la vida en el planeta.
Sin embargo, el motivo por el cual las cianobacterias desarrollaron la capacidad de captar luz verde habÃa sido un misterio hasta ahora. El análisis genético realizado por el equipo de Matsuo sugiere que esta caracterÃstica fue una respuesta directa a las condiciones únicas de los océanos verdes de la Tierra primitiva.Para llegar a estas conclusiones, los investigadores llevaron a cabo simulaciones quÃmicas computacionales avanzadas que recrearon las condiciones de los océanos durante la era Arcaica, un perÃodo que abarca desde hace 4.000 hasta 2.500 millones de años.Además de las simulaciones, el equipo realizó estudios de campo en la isla de Iwo, parte del archipiélago de Satsunan, al suroeste de Kyushu, Japón. Las aguas de esta región, conocidas por su coloración verde distintiva debido a la presencia de hidróxidos de hierro, ofrecieron un ejemplo contemporáneo de cómo podrÃan haber lucido los océanos primitivos.
El propio Matsuo admitió que inicialmente era escéptico respecto a la hipótesis del océano verde. Cuando comenzó a explorar esta idea en 2021, consideró que era poco probable.
Sin embargo, años de investigación y la integración de conocimientos geológicos y biológicos lo llevaron a cambiar de opinión. “Mi escepticismo se ha convertido en convicciónâ€, afirmó el investigador, destacando cómo las piezas del rompecabezas cientÃfico comenzaron a encajar con el tiempo.
