31 de marzo de 2025
Inmigración ilegal, drogas y la inmerecida mala fama de México
El análisis de las dinámicas entre droga e inmigración ilegal en las Américas revela una trama compleja de decisiones políticas, flujos migratorios y responsabilidades compartidas
Aún más, no deja de sorprender lo tarde que los grandes medios de comunicación descubrieron la existencia del temible Tren de Aragua, sin notar todavÃa que varias Cortes Supremas de la región decretaron expulsiones de sus miembros por la comisión de terribles delitos, como tampoco casos como el asesinato del teniente Ojeda, asilado venezolano en Chile, por orden y mediante pago de Diosdado Cabello, según han acreditado los fiscales. Tanto asà que el caso ya fue oficialmente presentado por Chile a la Corte Penal Internacional en La Haya.
Por cierto, un enorme porcentaje de la inmigración ilegal y de las drogas llega desde México, pero esas no son opiniones, sino hechos que no admiten discusión. Mi argumento es otro: que las razones esgrimidas en el debate estadounidense, con la posibilidad de que se transformen en decisiones, son las equivocadas. EstarÃamos hablando entonces de malas decisiones, como la de algunos extremistas que han solicitado el uso de fuerzas especiales operando en territorio mexicano, felizmente en total minorÃa.
¿Y si algo —o mucho— sale mal?La verdad es que, en el tema de la inmigración ilegal, ha sido decisivo un hecho estrictamente estadounidense: que en pocos años, con el simple cambio del habitante de la Casa Blanca, Washington pasó de un extremo a otro, desde fronteras abiertas a una total cerrazón. Se reproduce asà una (brusca) oscilación que se ha dado muchas veces en su historia: de la aprobación al rechazo de la inmigración ilegal. En un paÃs que, a pesar de todo, sigue siendo muy abierto, recibiendo mediante distintas visas a un millón y medio de inmigrantes legales cada año, una cifra que se compara favorablemente con potencias como China o Japón.En todo caso, hay un denominador común en las últimas oleadas: en general ha habido un buen mercado laboral esperando a los inmigrantes por necesitarlos. Aunque no tengan sus papeles al dÃa, pueden mayoritariamente cumplir su “sueño americanoâ€.Con los años, el tema de la inmigración ilegal se ha transformado también en uno de intercambio poblacional, toda vez que al menos hay un millón de estadounidenses con residencia ilegal —o al menos irregular— en México, sin que se sepa que consuman drogas, que sean un problema para las autoridades mexicanas, o que exista un movimiento polÃtico para su expulsión. Aún más, soy testigo de su muy visible presencia en varios de los muy recomendables “pueblos mágicos†no muy lejos de Ciudad de México, donde se habla mucho inglés y circula el dólar como si fuera moneda local, a muchos kilómetros de la frontera.
A pesar de la historia complicada y de la pérdida territorial de buena parte del México histórico —cedido, vendido o conquistado—, lo cierto es que el cariño y la admiración hacia Estados Unidos es real. Hay tantas familias mexicanas viviendo en ambos paÃses, que aquel antecedente histórico mencionado no influye mayormente. Si lo destacamos es porque en otros paÃses con pérdida territorial, ello es fuente de enemistad casi permanente a nivel personal, sobre todo por parte del derrotado.Nada similar se aprecia en México. Quizás por ello, en su gobierno anterior Trump agradeció a AMLO —también lo criticó, pero por otros motivos— y ahora ha tenido términos muy amables con Sheinbaum, destacando su aporte, comparándola con los canadienses, para quienes no ha tenido el mismo tono, limitándose a decir que con el nuevo primer ministro ha tenido conversaciones “productivasâ€. Y eso que todos saben que hay un elemento de negociación en las posiciones de Trump. Pero el punto es que no tiene palabras igualmente amables para los canadienses. Por cierto, hay hipocresÃa en el Palacio Nacional, ya que nada semejante se hizo con España, a quien se criticó tan exagerada y amargamente por la conquista que se hizo imposible el viaje del rey a la investidura del nuevo gobierno.
Para EEUU, el tema fronterizo serÃa mucho peor si no fuera porque la colaboración de México va mucho más allá de las obligaciones del derecho internacional, e incluso de lo habitual entre vecinos con tratado de libre comercio. Quizás por ello, distintos presidentes estadounidenses desde los años 80 han destacado cómo México ayuda más allá de la buena vecindad, incluso cuando ello ha incluido militarizar la frontera con Guatemala.Asà como EEUU tiene razón en criticar el rol de China en la producción del fentanilo que introducen los cárteles por las fronteras mexicanas y canadienses, también debe reconocerse que empresas estadounidenses producen precursores quÃmicos y que el sistema financiero sirve para lavar e invertir la riqueza del narcotráfico. Se reclama un rol más activo del Departamento del Tesoro, capaz de paralizar transacciones sospechosas.
La raya para la suma es que el consumo de drogas es lo que ha transformado a los cárteles mexicanos en verdaderas internacionales del crimen, poder que les ha permitido controlar buena parte de las instituciones mexicanas, además de expandirse en varios paÃses latinoamericanos, tanto productores como de tránsito, siendo el último ejemplo el caso de Ecuador.Además de la vecindad con EEUU, los cárteles mexicanos han adquirido su actual relevancia no solo por el consumo interno en el norte, sino también por haber reemplazado a los cárteles colombianos, tras el éxito del Plan Colombia, con la colaboración de Washington para que en Colombia, el gobierno de Ãlvaro Uribe arrinconara a las FARC, debilitando además a cárteles como el de MedellÃn. Tanto asà que en el imaginario colectivo, el Chapo Guzmán reemplazó a Pablo Escobar, y en forma ágil, fueron los cárteles mexicanos quienes tomaron el lugar de los colombianos en el ingreso de droga a EEUU, primero la cocaÃna y luego satisfaciendo la más grave demanda actual: el fentanilo.
EEUU lo ha intentado casi todo en relación a la droga, incluso la militarización, hablando de una “guerra contra las drogas†o al menos un “combateâ€, y es de los pocos paÃses que va más allá del enfoque sanitario y policial, involucrando a las fuerzas armadas en su estrategia. Esto es excepcional, porque en general las policÃas son más efectivas en la represión, además de que las experiencias con militares no han sido gratas, ya que terminan involucradas en la corrupción, y desde Vietnam, Washington ha debido lidiar con el consumo de drogas entre las tropas y los veteranos.En el caso de México, tampoco ha sido buena experiencia involucrar a los militares. Han transcurrido entre Felipe Calderón y AMLO suficientes años (2006–2024) para constatar que tampoco son la solución.Más aún, todavÃa está fresca la experiencia de dos décadas de ocupación en Afganistán, donde a la larga lista de fracasos se suma el de las drogas: hubo aumento y no disminución de la producción de opio, necesaria para lograr acuerdos con los señores de la guerra, ya que ese tráfico era condición necesaria para mantener su poder local.
En cuanto al poder actual de los cárteles mexicanos, no hay duda de que la frontera abierta los ha convertido en un actor clave tanto en la inmigración ilegal como en el tráfico de drogas, todo facilitado por su control territorial, que incluye hasta túneles propios.
Sin embargo, dejan muchas externalidades negativas en su camino: problemas sociales, violencia, empoderamiento de los cárteles, nuevas lÃneas delictivas, presión sobre servicios públicos, y más delincuencia para México, con tiroteos en las calles y un aumento de homicidios. A esto se suma la lista de concesiones que hacen autoridades mexicanas a EEUU, como el uso de fuerzas armadas para detener flujos migratorios y la polÃtica de “Remain in Mexicoâ€. Nada obliga, según el derecho internacional, a que el paÃs de tránsito deba aceptar a ciudadanos de terceros paÃses durante largos periodos, solo por razones electorales o polÃticas internas de otra nación.
Y si hablamos de derechos laborales e inmigración económica, es oportuno referirse a César Chávez (1927–1993), destacado activista por los derechos civiles y cofundador de la Asociación Nacional de Campesinos, cuyas huelgas visibilizaron los abusos contra trabajadores agrÃcolas migrantes y mejoraron sus condiciones. Chávez es una figura histórica del sindicalismo, tanto que en las fotografÃas detrás del presidente Biden en la Oficina Oval se puede ver la suya, enmarcada.
¿Qué postulaba Chávez?
En lo personal, no creo que dé el mismo resultado en un mundo más complejo como el actual. Pero sà es útil para paÃses que no sienten suficiente curiosidad por ideas que han tenido éxito, ya sea en otros lugares o en otra época. Lo mismo aplica para las drogas, donde vale la pena examinar a los paÃses que han demostrado mejores resultados.
*Máster y PhD en Ciencia PolÃtica (U. de Essex), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), ex candidato presidencial (Chile, 2013)
