5 de febrero de 2025
Paloma, Josué y el barrio que los veía caminar de la mano: los rincones donde se encontraban y lo que sus familias ignoraban
Los adolescentes, que fueron asesinados en un descampado de Florencio Varela, eran queridos y conocidos por los vecinos. Una recorrida por los lugares que frecuentaban y los testimonios de quienes los conocieron
Los padres de Josué lo acompañaban de cerca. “No era un pibe de la calle. Su papá, en algún momento, tuvo una changa de cartonero, pero no se dedica a eso actualmenteâ€, insiste Maldonado.
Una vecina que vive justo frente a los Salvatierra también destaca la humildad de la familia y algunos rasgos del joven. “Josué era chico tranquilo. A veces lo cruzaba cuando iba o volvÃa de la escuela. Otras lo veÃa jugando a la pelota acá en la esquina. Mi marido hablaba más con él porque le dábamos verduras para las gallinasâ€, cuenta y hace memoria acerca de cómo arrancó todo. “Cuando se conocieron las primeras noticias de su desaparición, creÃmos que se trataba de una travesura. Pero al dÃa siguiente, al ver que no habÃa rastros de ellos, empezamos a preocuparnos. Nos pareció raro porque Josué no salÃa a ningún ladoâ€, explica la mujer y dice que espera que encuentren a los responsables. En la puerta de su domicilio, un cartel con las caras de Paloma y Josué pide “Justiciaâ€.Gustavo y Ruth viven a la vuelta de la casa de los Salvatierra. “Estamos tristes. Hoy más que nunca hay que cuidar a los chicos como oroâ€, dice la mujer mientras toma un mate en la vereda de su casa. De los ocho hijos del matrimonio, dos conocÃan a Paloma y a Josué. “Estuvimos juntos en el Programa Envión (NdR.: una iniciativa orientada a generar redes socio-comunitarias para mejorar las condiciones de vida de las juventudes). Era un pibe calladito. Siempre se sentaba en un rincón con el celularâ€, cuenta Emiliano (20). Milagros (16), en tanto, recuerda que cuando era más chica iba a la misma iglesia que Paloma. “No éramos amigas, pero la conocÃaâ€, agrega.Paloma y Josué eran alumnos de 5° y 2° año de la Escuela Secundaria N° 63 de Bosques. Primero fueron amigos y, hace unos meses, habÃan empezado una relación amorosa.La investigación, a cargo del fiscal Hernán Bustos Rivas, titular de la UFI N° 5 de Florencio Varela, señala que fueron atacados para robarles lo poco que tenÃan. El resultado preliminar de las autopsias determinó que Paloma falleció por una “lesión cerebral con fractura de cráneo†y “traumatismo encefalocraneal graveâ€. Josué también tenÃa una fractura en el cráneo y traumatismo encefalocraneal grave que derivó en una hemorragia cerebral.
Lorena Hipelmaier es la dueña de Nata Gym, el gimnasio donde iban Paloma y Josué, ubicado a solo ocho cuadras de sus domicilios, en la equina de San Antonio y Marcos Paz, frente a la plaza donde también solÃan pasear. Según cuenta la mujer, la pareja se inscribió el 13 de enero pasado. Desde entonces, iban de lunes a viernes de 19.30 a 20.30. “No faltaban nunca. HacÃan bicicleta, algo de brazos y espalda; pero, en realidad, entrenaban poco porque se la pasaban besándoseâ€, dice a Infobae.“La verdad es que todo esto me afectó un montón porque hubo varios padres que decidieron sacar a sus hijos del gimnasio, como si nosotros tuviéramos la culpa de algo. Este es un lugar superfamiliar, acá nos conocemos todosâ€, lamenta Lorena.
El crimen de los adolescentes conmocionó a los vecinos. Tres dÃas después de su desaparición, sus cuerpos fueron encontrados en un descampado en Bosques, en el camino que hacÃan al gimnasio. Las pericias confirmaron que fueron asesinados a golpes, pero aún no se identificó a los responsables. El lunes por la noche, A 72 horas del hallazgo, hoy desde las 18, la familia Gallardo se prepara para despedir los restos de Paloma. En la calle Canalejas, el viento levanta polvo con fuerza. La luz de la casa de la adolescente sigue encendida, como si la noche no hubiera terminado. El barrio, ahora en silencio, sigue esperando respuestas.