10 de diciembre de 2024
Para muchos refugiados sirios en el Líbano, aún es pronto para regresar a su hogar
El nuevo escenario en Siria se precipitó en apenas diez días, a medida que los insurgentes fueron avanzando desde el noroeste
AhÃ, en una tienda del pequeño campo de refugiados que le ha visto crecer, defiende que la situación en Siria es ahora “perfectaâ€, después de que una coalición de grupos islamistas y proturcos arrebatara al Gobierno amplias zonas del paÃs, incluidas la capital y su localidad de origen a las afueras de Homs (centro).
“Pero no podemos regresar porque tengo el compromiso con el trabajo, aunque estoy pensando que en diez dÃas o asà iré dos o tres dÃas de visita para ver cómo está la situación, el tema de la casa, el trabajo y luego decidir si volverâ€, explica el joven en declaraciones a EFE.Mohamed ha pasado la mitad de su vida en el LÃbano, como muchos otros de los alrededor de 1,5 millones de refugiados sirios residentes en la nación de los cedros.El nuevo escenario se precipitó en apenas diez dÃas, según los insurgentes fueron avanzando desde el noroeste de Siria a la velocidad de la luz.Hasta hace dos dÃas, Mohamed no podÃa ni siquiera poner un pie en su paÃs, ya que estaba llamado para entrar al Ejército. La evasión del servicio militar era uno de los principales impedimentos que durante años mantuvo lejos de Siria a los jóvenes varones, junto al miedo a las represalias contra los opositores.“Tengo familiares allà en Siria, pero vivÃa siempre con miedo. En 2013, mi primo salió a comprar ‘hummus’ al supermercado para que rompieran su ayuno durante el (mes sagrado musulmán de) Ramadán y hasta el momento no sabemos nada de élâ€, relata el refugiado.Por ello, la madrugada del domingo, Mohamed cantó en las calles “hasta que perdió la voz†para celebrar el derrocamiento del Gobierno, pegando tiros al aire e incapaz de dormir de tanta “alegrÃa†tras materializarse un cambio que llevaba dÃas siguiendo con avidez.
“Estaba viendo los vÃdeos uno detrás de otro llorando, todo el rato llorando viendo a los combatientes entrando a las afueras de Idlib, luego a las afueras de Alepo. No soltaba el móvil de la mano, dormÃa casi dos horas al dÃa siguiendo las noticias, los vÃdeos de los avances de los combatientesâ€, reconoce.Radwan al Azu también corrió a unirse a las celebraciones que erupcionaron en el norte del LÃbano tras la toma de Damasco, pero, al igual que su vecino de campamento, tendrá que esperar para poder regresar a su paÃs.
Aferrado a la boquilla de una ‘shisha’ o pipa de agua, apunta a EFE que es oriundo de Al Hasaka, una zona del noreste de Siria aún en manos de los kurdosirios. “Una vez que (los insurgentes) lleguen allÃ, seguramente regresaremos, espero que en cuestión de dos dÃas entren victoriososâ€, aventura.La situación es parecida para la refugiada Leila Dajil al Hassan, que vivÃa en Al Hasaka antes de huir al LÃbano hace nueve años y originaria de Qamishli, otra ciudad de la provincia homónima también controlada por las fuerzas kurdas.“Si regresamos estaremos sin techo, no hay casas, no hay trabajo ni salarios. Pero da igual, regresar a nuestro paÃs será mejor que estar aquà viviendo en malas condicionesâ€, mantiene, al expresar su esperanza de que ambas localidades caigan pronto en manos de la coalición opositora.Y es que el caos y la inseguridad hacen que algunos aún consideren que es demasiado pronto para plantearse un retorno.“Algunos dicen que quieren volver, pero, de momento, mis vecinos y nosotros seguiremos por aquÃâ€, concluye.
(con información de EFE)