5 de diciembre de 2024
El enigma del Triángulo de las Bermudas: desde la misteriosa desaparición del Vuelo 19 hasta el último descubrimiento de la NASA
La tarde del 5 de diciembre de 1945, cinco bombarderos estadounidenses despegaron desde Florida para realizar un ejercicio de combate y nunca volvieron. Desde entonces, unos cincuenta barcos y una veintena de aviones han desaparecido en una de las regiones más misteriosas del planeta. Las leyendas paranormales, los intentos de encontrar explicaciones científicas y el oportunismo de los escritores que contribuyeron a crear un mito
Toda historia tiene un comienzo que, en el caso del Triángulo de las Bermudas, puede fijarse en una fecha precisa: el 5 de diciembre de 1945, cuando desaparecieron sin dejar rastros cinco bombarderos estadounidenses que realizaban un ejercicio militar. Al hecho se lo conoce como “el enigma del Vuelo 19″.
Era un ejercicio militar de rutina, de los muchos que hacÃa la Fuerza Aérea Estadounidense apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, como para mantener aceitada la maquinaria bélica. El reloj marcaba las 14:10 del 5 de diciembre cuando los cinco bombarderos Grumman TBF Avenger, lideradas por el teniente Charles Taylor, despegó de Fort Lauderdale con la misión de dejar caer sus bombas sobre un arrecife que servÃa como blanco para las prácticas. Después de hacerlo, tenÃan simplemente que pegar la vuelta y regresar a la base. Taylor era un piloto de 28 años que habÃa combatido durante la guerra en el PacÃfico, pero que tenÃa poca experiencia en vuelos sobre el mar Caribe. A sus órdenes, distribuidos en los cinco aviones, habÃa otros 13 hombres, casi todos novatos.Estaban volviendo después de lanzar los explosivos, cuando a las 15:40 en la torre de control se escuchó una inquietante conversación entre Taylor y el piloto de otro de los aviones, Edward Powers.-Estoy intentando localizar Fort Lauderdale. Estoy sobrevolando tierra, estoy seguro de que estamos sobre los Cayos, pero no sé cuánto nos hemos desviado hacia el sur. No soy capaz de llegar a Fort Lauderdale – le respondió Taylor.
A partir de ese momento todo se volvió confuso. Los aviones volaron en una dirección y luego en otra, como si los pilotos hubiesen enloquecido. Por entonces los GPS eran una rareza y los Avenger no los tenÃan. Los pilotos aviadores debÃan guiarse por las dos brújulas que tenÃan en los aviones y calcular la distancia por la velocidad en que volaban en una dirección determinada.Taylor volvió a comunicarse a las 17:24 para dar otra orden: “Volaremos rumbo 270 grados, hasta que encontremos tierra o nos quedemos sin combustibleâ€. Minutos después agregó: “Creo que no hemos volado el suficiente tiempo en rumbo este. Lo que debemos de hacer es dar la vuelta y volar con rumbo este otra vezâ€.
A las 18.20 se escuchó por última vez la voz del comandante. “Vamos a juntarnos todos lo más cerca que podamos. Lo más probable es que tengamos que intentar un amerizaje. Cuando el primer avión se quede por debajo de los 10 galones de combustible, nos vamos todos abajoâ€, ordenó.En los años siguientes se registró una seguidilla de desapariciones de barcos y aviones. En la lista hay de todo: aeronaves comerciales y militares, aviones chicos y grandes, barcos de carga, de pasajeros y de guerra. Casi al mismo tiempo comenzaron a surgir las teorÃas, algunas con cierto fundamento, otras totalmente disparatadas. La leyenda estaba naciendo.
El primero en juntar y relacionar los casos fue el periodista Edward Van Winkle Jones, que en 1950 escribió un largo artÃculo en el Miami Herald sobre las extrañas desapariciones que ocurrÃan cercas de las costas de las Bahamas. Dos años más tarde, la revista Fate publicó otra nota de George X. Sand, sobre extraños hundimientos, caÃdas de aviones, fenómenos paranormales y misterios que hacÃan que quien navegaba o volaba por esa zona desapareciera para no ser encontrado.Sin embargo, quien mejor aprovechó el misterio y lo llevó a conocimiento de todo el mundo fue el escritor neoyorquino Charles Berlitz, que en 1974 publicó El Triángulo de las Bermudas. Con mucho oficio y muy pocos escrúpulos, el tipo refritó todos los casos mencionados una década antes por Gaddis, inventó datos sin siquiera adjudicarle falsas fuentes, les agregó una enorme cuota de fantasÃa y los empaquetó con una buena dosis de sugerentes misterios. La fórmula resultó un éxito. El libro de Berliz compitió codo a codo en los rankings con otros libros de esoterismo y fenómenos paranormales que causaron furor por esos años, como El retorno de los brujos, de Louis Pawels y Jacques Berger, o la reedición oportunista de El misterio de las catedrales, la vieja obra firmada por Fulcanelli.
Con el mamotreto de Berlitz, el “Triángulo de las Bermudas†se convirtió en un misterio en el que habÃa que “creer o reventarâ€. Millones de personas decidieron creer lo que les contaba y, con ellos, el escriba neoyorquino hizo también sus millones, pero de dólares.Existen también hipótesis más racionales sobre lo que ocurre en ese triángulo, que tiene algunas caracterÃsticas que son inusuales y que podrÃan explicar los extraños fenómenos que lo tienen como protagonista. Es uno de los dos únicos lugares de la Tierra -el otro es el Mar del Diablo, frente a la costa este de Japón- donde el norte verdadero y el norte magnético se alinean, lo que podrÃa hacer que las lecturas de la brújula sean engañosas. En beneficio de esta teorÃa hay datos concretos: con la utilización generalizada del GPS en lugar de las brújulas, las desapariciones disminuyeron drásticamente en los últimos años.Una teorÃa bastante reciente es la de las explosiones de metano, que sostiene que en los profundos cráteres del fondo submarino habrÃa grandes concentraciones de ese gas. En la zona de las Bahamas, el calor de las aguas tropicales y el de los propios barcos harÃa que este metano explote, forme fuertes corrientes marinas y destroce buques y barcos como si fueran de juguete.
Asà y todo, a pesar de los avances cientÃficos que permiten dilucidar algunas de sus posibles causas, las aguas del Triángulo de las Bermudas siguen siendo un fértil caldo de cultivo para teorÃas esotéricas y paranormales, algo que no deberÃa llamar la atención en tiempos donde hay panelistas de televisión que sostienen que la Tierra es plana y se escuchan discursos de gobierno que hablan de paÃses fantásticos donde ocurren fenómenos maravillosos que nadie puede ver.
