15 de noviembre de 2024
El nene hipoacúsico de 8 años que sueña con jugar a la pelota y necesita un implante valuado en U$D 17 mil
Lucas Cavarretta nació sin audición en un oído y mínima en el otro. Sin embargo, un implante oseo bilateral podría hacer que escuche y reemplazar el audífono que tiene hoy y le impide hacer deportes. Cómo ayudarlo
Pese a eso, hay una única solución: una cirugÃa de implantación ósea auditiva, la cual mejorarÃa su calidad de vida y le asegurarÃa entre el 80 y 90 % de audición.
Lucas se ilusiona al pensar en que podrÃa llegar el dÃa en que pueda quitarse la vincha y no tener que usarla más. Le gusta mucho el agua, y cada vez que se mete a una pileta, le pide a su mamá que le retire el audÃfono para no mojarlo. Disfruta ese tiempo aunque no escuchar lo haga encontrarse con un torrente de sentimientos: ¿Y si lo invitan a jugar y no se entera? ¿Si lo quieren alertar de alguna situación y no se da vuelta?... También se imagina junto a sus amigos corriendo detrás de una pelota, gambeteando a un rival y metiendo un gol. Por ahora, todo eso queda en su mente.Consternada, Paola cuenta que el parto de Lucas fue de urgencia. “Nació a las 36 semanas porque mi cuerpo no le estaba pasando oxÃgeno ni alimento. Entonces me indujeron el parto porque él estaba ya en las últimas, digamos. Cuando nace, por parto normal, se dan cuenta de que tenÃa las orejitas mal desarrolladas: las tiene cerrada directamente. No tiene el ‘agujerito’ que tenemos nosotros y por esa malformación, que se llama agenesia auditiva, él no escuchaâ€, cuenta.“A los tres meses le empezaron a hacer todos los estudios y le diagnosticaron hipoacusia bilateral profunda. En ese momento no tenÃa nada de audición. Después, al desarrollarse un poquito más, pudo tener un poquito. Ahà fue cuando los médicos nos recomendaron un audÃfonoâ€, detalla.
Al año de vida, Lucas comenzó a usar audÃfono, un procesador de sonido llamado Baha 5 que funciona mediante vibraciones. “Este dispositivo le permite escuchar parcialmente a través del oÃdo derecho, que es el único que conserva algo de audiciónâ€, cuenta la madre. Sin embargo, este procesador es una solución temporal ya que no puede oÃr cuando se lo quita.“En ese colegio todos los chicos tienen implantes o son sordos. Le iba bien allÃ, pero dejó de ir cuando su progenitor dejó de pagarlo. En realidad, lo cubrÃa la Obra Social, que todos los meses le depositaba el dinero, pero él decidió dejar de pagarlo y quedarse con la plata. Entonces, el colegio lo dio de baja porque yo no lo podÃa costear. Al poco tiempo, cuando le suben la cuota alimentaria, que logré por medio de abogados, él, enojado porque le subieron lo que debÃa pagar, renunció al trabajo y dejó a su hijo sin obra social. Pero yo lo seguà haciendo atender en los hospitales públicosâ€, resume la cruda historia que debió vivir y admite que antes de la separación debió denunciarlo por violencia.
En medio de su propio dolor, Paola se focalizó en las necesidades de sus cuatro hijos: “Yo soy cocinera y con ese trabajo me gano la vida y mantengo a mis hijos, de 19, 18 y 14 años, los más grandes; y Lucas de 8 años. Ahora, sólo necesito ayuda para que mi hijo pueda escuchar y cumplir sus deseos de jugar al fútbol. Sé que deberá tener siempre cuidados. Ya lo llevé a un club y nos dijeron que con el audÃfono no puede jugar, pero además, a él le molesta el sonido del silbato porque su aparato funciona por vibracionesâ€, cuenta angustiada la mujer que hace todo por brindarle a Lucas las oportunidades que necesita para desarrollarse plenamente, a pesar de las limitaciones económicas que tiene.Hace poco tiempo, Paola supo que existe una posibilidad que cambiarÃa la calidad de vida de su hijo: una cirugÃa de implante óseo. Este procedimiento permitirÃa a Lucas tener una audición del 80-90% y mejorar notablemente su calidad de vida. Para que esto suceda, su mamá hace un gran esfuerzo pero no alcanza.Es por esto que, ahora Lucas tiene una nueva oportunidad que representa una intervención definitiva para él: implantes óseos que podrÃan sustituir el procesador de sonido temporal y ofrecerle una solución más estable y duradera para su audición, pero costearlo es imposible para la madre soltera que crÃa sola a sus cuatro hijos.
“Con esta intervención (Implante Activo de Transducción Ósea de uso interno Permanente) se lograrÃa un cambio radical porque lo que tiene él ahora es algo provisorio. Sin embargo, la cirugÃa que propone su médico es implantarle un aparato en el hueso, y eso le permitirÃa tener una audición cercana al 90%. Y se deben poner en el hueso porque los implantes cocleares, que se usan mucho son colocados en los pabellones auriculares, que él no tieneâ€, detalla.Además, tiene diseño ergonómico y está optimizado para diferentes tipos de anatomÃa, lo que significa que no serÃa muy exagerado para el niño y tiene protección para el agua.
Pese a esta discapacidad, la vida del niño, en lo posible, es igual a la de otro chico de su edad: Lucas asiste a una escuela pública y aunque debe esforzarse más que sus compañeros para comunicarse debido a su limitación auditiva, busca que su falta de audición no sea un impedimento.Lo que destaca es que “este aparato es definitivoâ€. “No deberá ser reemplazado como el que tiene ahora que aunque le brinda audición en un oÃdo, ya debe ser reemplazado porque es pequeño en tamaño para él y además debe llevarlo con una vincha, que desde hace un tiempo le resulta chica, y le apena usarla. Tengo esperanzas de que podamos, entre todos, ayudarloâ€, finaliza.