29 de octubre de 2024
El perro del milagro: el cachorro al que dieron por muerto, pero sobrevivió al costado de las vías del tren
Hitachi desapareció del lado de su mamá y las otras crías que estaban al cuidado de un joven en situación de calle en La Boca. El relato de la proteccionista que rescató a la familia completa en pleno invierno porteño y ahora busca una familia para el can de 4 meses. Cómo hacer para adoptarlo
A las pocas horas, Luna, como después fue nombrada, tuvo ocho cachorros. No habÃan pasado más que unos pocos dÃas cuando, durante una caminata nocturna, la perra deambulaba cerca de su salvador en búsqueda de algo para comer. Fue cuando se toparon con SofÃa Egaña, una vecina de La Boca que sacaba a caminar a su perra.
Aunque SofÃa no supo en ese momento cómo ayudar, entendió que debÃa involucrarse. “Le dije que podÃa compartirle algunas cuentas de Instagram para que él pudiera difundir la información. Me dijo que no podÃa hacerlo porque no sabÃa leer ni escribir. Se me hizo un nudo en la gargantaâ€.
La joven proteccionista, le pidió acercarse para hacer algunas fotos y difundirlas en las redes, a fin de pedir ayuda; quizás alguien se ofrecÃa a transitar a madre e hijos hasta el momento de encontrarles una familia a los cachorros. SofÃa comenzó a hacer las imágenes y contó siete recién nacidos.
Estaba preocupada: “La zona no era ideal para que estuviesen los perritos y supuse que no iban a sobrevivir mucho tiempo allÃ. ¡Estaba haciendo muchÃsimo frÃo! Y los alrededores no eran una zona muy limpiaâ€.Al regresar a su casa comenzó a difundir la información. “Le pregunté a varias organizaciones de rescates si me podÃan dar una mano. Armé un flyer con las fotos que tenÃa aunque no se entendÃan mucho, pero era lo que tenÃa. No logré nada, sobre todo porque pedÃa lugar para todos. En el mientras tanto, recordé que estaba la organización Entendiendo que los rescatistas, refugios y organizaciones están colapsadas, aceptó la sugerencia que escuchaba mientras mantenÃa una conversación con la activista. “Me comenta que me podÃan dar una mano con todo lo que necesitaran si yo les daba alojamiento durante un tiempo. El tema era que tenÃa a mi propia perra (esa con la que la mamá perra ya habÃa tenido un roce) y que yo vivo en un monoambiente donde no tenÃa mucho espacio como para albergarlos. Ni hablar de mi situación económica, pero lo tomé como una alternativa posible. Mientras seguà buscando tránsito para ellosâ€, recuerda.En ese Ãnterin, SofÃa no tuvo éxito. “El frÃo era tremendo. Era la primera semana julio y el lugar donde vivÃa no era el adecuado para el chico, no era adecuado para esos cachorros... Cada vez que visitaba al chico, le llevaba cosas para comer a él y a las personas que estaba con él. Hablábamos y me contaban sus historiasâ€, revive.Dándose por vencida ante la falta de ayuda que requerÃa en sus redes, SofÃa tomó una decisión. “Era traerlos conmigo o dejar que los cachorros empezaran a morir. Coordinamos una fecha para poder llevarme a todos los perros. Luego hablé con Compromiso Inflamable, que me enviaron varios insumos para ayudarme con los perritos, porque no tenÃan comida, no tenÃan platitos nada, no tenÃan nada... Además, me dieron toda la información necesaria para poder cuidar de cachorros tan pequeñosâ€.Pero, antes de irse notó que no estaban todos. “¡HabÃa seis! Les insistà porque temÃa que se murieran sin la mamá. Y me dijeron que uno de ellos habÃa muerto poco después de nacer y el otro estaba desaparecido. Me resigné y me dediqué a cuidar a los demás. Por suerte, no hubo mayor confrontación entre las dos perras aunque sà hubo momentos de caos. Y en medio de todo, yo hacÃa todo lo que desde Compromiso Inflamable me aconsejaban para que comenzaran a crecer sanosâ€.
Dos noches después de que los recibió en la casa, golpearon a su puerta. “Ya era tarde, asà que me sorprendÃ. Eran dos vecinas. A una de ellas las habÃa conocido recientemente; se habÃa enterado de que yo iba a llevarme los cachorros. Cuando la miro bien, me muestra a otro cachorroâ€.Una de esas mujeres regresó a la casa de SofÃa con una bolsa de alimentos para cachorros. “Es imposible imaginar lo que habrá vivido. No sé cuánto tiempo estuvo solo, pero era muy pequeño y pese al frÃo, la soledad, el estar sin amamantarse, ¡sobrevivió y pudo pedir ayuda!â€.
De esa noche, pasaron casi cuatro meses. Ahora, Hitachi busca una familia. “Es el único de los siete que no fue adoptado. No entendemos por qué. Es muy amoroso, muy cariñoso y muy juguetón. Le gusta mucho estar con otros animales, le gustan las personas, grandes y chicos. Cada vez que paseamos se acerca a saludar a todo el mundo. Busca para jugar a los demás perritos cuando lo llevo al parque. Es muy inteligente. También sabe esperar su turno para comer; sabe sentarse cuando se le indica y está aprendiendo a no hacer pis dentro de la casa. Ya tiene todas sus vacunas. Está muy saludable y creo que serÃa ideal para ser miembro de una familia grande, pero también para una persona sola. Él ya demostró que se adapta. Ya luchó por sobrevivir. ¡Ahora merece ser feliz!â€, finaliza la rescatista que aún lo tiene en tránsito mientras llega el hogar definitivo.
*Las personas interesadas en adoptar a Hitachi (que está vacunado y desparasitado) deben escribir un mensaje directo a