12 de octubre de 2024
Cómo vive hoy �??La Liebre�?� Gómez, el comisario condenado por liberar la zona en el asesinato de José Luis Cabezas
En diciembre de 2002 fue sentenciado a prisión perpetua. Estaba a cargo de la comisaría de Pinamar en enero de 1997, cuando fue ejecutado el reportero gráfico de la revista Noticias
—¿A quién buscas?, lanzó la pregunta
—Él está en una provincia de vacaciones y no creo que quiera. Pero le pregunto, pasate otro dÃa y te digo...
Gómez se mueve siempre con sigilo. Sobre todo cuando hay presencias extrañas como la de periodistas. Pero está activo, trabaja en la casa y sale a hacer compras en los comercios y trámites al banco y a las oficinas de PAMI, donde suelen verlo.
Cuando a fines de 2002 llegó esposado al juicio en el que fue acusado, que se conoció como Cabezas II -porque fue juzgado después de los otros involucrados- llevaba cuatro meses detenido en la cárcel de Dolores con prisión preventiva. Antes habÃa estado preso en mayo del 97. Pero fue liberado por el juez José Luis Macchi por falta de mérito.Ante el tribunal integrado por los magistrados Jorge Dupuy, Susana Yaltone y Carlos Eyeherabide se declaró inocente. Sostuvo que el dÃa previo al asesinato dejó la comisarÃa antes de la medianoche para cenar con funcionarios de la SecretarÃa de Adicciones de la provincia de Buenos Aires. Y remarcó que en su puesto quedó el subcomisario de apellido Acotto hasta que regresó dos horas después, consultó si habÃa novedades, le dijeron que no y se fue a su casa, ubicada en la parte trasera de la dependencia policial. Agregó que al dÃa siguiente muy temprano asistió a una reunión en la Unidad Regional de Dolores. Fue allà donde supo del crimen cuando el comisario de General de Madariaga Mario Aragón recibió el aviso porque la cava donde ejecutaron al reportero gráfico pertenecÃa a esa jurisdicción.
De José Luis Cabezas habló poco. Solo lo mencionó como “una muy buena persona que ayudaba a mi hijo a aprender fotografÃaâ€, como lo reflejó Diario Judicial en su edición del 9 de diciembre de 2002.Cabezas mantenÃa con La Liebre una buena relación, producto de tratarlo desde hacÃa varios años durante las coberturas periodÃsticas de temporada en Pinamar. Pero ese verano trágico llegó a comentar que le habÃa llamado la atención que Gómez le preguntó cómo estaba su hija Candela, fruto de la relación con MarÃa Cristina Robledo. Lo sintió como un mal presagio.No fue lo único. En el homicidio terminó involucrados tanto Gregorio RÃos, jefe de seguridad de Alfredo Yabrán, dueño de Ocasa, Oca, Edcadassa, Interbaires, Intercargo, Saprán Techno, Sarán SA y Hy Med, entre otras empresas. Yabrán se suicidó el 20 de mayo de 1998 en su campo de Entre RÃos porque estaba acusado de instigar el homicidio cometido por la banda integrada por los policÃas Gustavo Prellezo –de la comisarÃa de Pinamar-, Sergio Camaratta –responsable de la de Valeria del Mar, ya fallecido- y AnÃbal Luna. A la que los uniformados sumaron un grupo de delincuentes llamados Los Horneros porque provenÃan de la zona de Los Hornos, partido de La Plata: Héctor Miguel Retana –fallecido-, Gustavo González, Horacio Anselmo Braga y José Luis Auge.
La única vez que La Liebre Gómez dio un reportaje fue en 2017 al periodista Juan González de la revista Noticias, veinte años después del asesinato. Lo recibió del otro lado de la tranquera de su vivienda. El cronista en su texto lo definió asÃ: “Cuando habla, mira a los ojos. Pestañea poco, sostiene la mirada. No duda. El ex comisario de Pinamar está seguro: de él, de su historia, de su autoproclamada inocencia. Eso, contra la tonelada de pruebas y testimonios que evidencian que liberó la zona para el asesinato de José Luis Cabezas, es lo que quiere demostrar. Cada tanto, cuando alguna pregunta lo incomoda, se rasca el bigote blanco y mira al horizonte. ‘No me acuerdo, pasó mucho tiempo’, va a decir una infinidad de veces a lo largo de la nota. Es la primera entrevista que da en veinte años, de los cuales sólo pasó nueve en prisión. Como si fuera una desgarradora ironÃa, ‘La Liebre’ vuelve a cruzarse con Noticias, con sus nietos correteando por el patio y con un discurso estudiado. Pero cuando Gómez habla, haciéndose pasar por una vÃctima más, poniéndose en un personaje que no le sale, nombrando a Cabezas por su nombre de pila, da la sensación de que el tiempo no pasó y la tragedia aparece de nuevo, más viva que nuncaâ€.
Como bien relató González en su nota, La Liebre negó haber liberado la zona para que mataran a Cabezas. Y cuando le preguntó si era verdad que él se reunÃa con RÃos, el jefe de seguridad de Yabrán en su casa de General Belgrano como habÃa sostenido el casero Pareda, el ex comisario lo negó:Pero el periodista continuó incisivo.
—Pareda mostró una tarjeta de puño y letra que Yabrán le envió a usted y que fue validada como auténtica por la Justiciaâ€.—Pareda testimonió también su relación con Gregorio RÃos, jefe de la custodia de Yabrán, su mano derecha y el hombre que fue el nexo entre el empresario y la banda de “Los Hornos†y los policÃas.
—Pareda venÃa a mi casa. Habrá escuchado algún comentario, pero nada más. Yo lamenté más que nadie la muerte de ese muchacho.
—No tenÃa relación con Yabrán.
—No lo alcancé a conocer. Una vez lo hice procesar, un sumario que hice junto al personal de Telefe cuando les dijo que les iba a pegar.
—No.
—Qué raro. En el juicio usted dijo que lo conocÃa a Yabrán.
—Dijo que “lo conocÃa de saludarlo cuando empezaba y terminaba cada temporadaâ€.
El rostro de La Liebre enrojecÃa a cada minuto producto del sol y de las preguntas que recibÃa como andanada. Y siguió justificándose y colocándose como vÃctima por lo que habÃa padecido tras las rejas reencontrándose según sus argumentos, con personas que él mismo habÃa mandado presas. Continuó esquivando algunas preguntas con el clásico “no me acuerdoâ€, pero cada tanto insistÃa con que era inocente.
Con el correr del tiempo, igual que Gómez, la mayorÃa de los condenados recuperaron la libertad apelando a diversas argucias legales y otros murieron. El ex comisario siguió negando su responsabilidad, refugiándose en su familia, en la pesca, y buscando distracción en la crÃa de animales, perros, gallinas, ovejas, y en especial caballos que suele montar de vez en cuando. La Liebre sabe que vivirá con el estigma de la condena por el crimen de Cabezas. Ya sin la rapidez que le otorgaba la juventud y el poder de otrora.