9 de octubre de 2024
A 80 años de la sanción del Estatuto del Peón: las protestas de la madre de Perón y de la Sociedad Rural
La norma que contemplaba los derechos laborales del trabajador rural. Por primera vez el Estado figuraba en la ecuación de la relación desigual entre patrón, que era el que ponía las condiciones, y empleado, que no tenía más remedio que acatarlas
“Tenemos que ir al campo, llegar a la peonadaâ€, insistÃa Perón a sus colaboradores de la SecretarÃa, consciente de que si querÃa llegar a la presidencia, debÃa ganarse a la gente de tierra adentro. Estaba muy interesado en que saliera, más aún cuando prácticamente las normas laborales respecto a los peones, hasta entonces, se referÃan al pago de salarios en moneda nacional y a los que operaban máquinas agrÃcolas y que estaban incluidos en el régimen de accidentes de trabajo.
Los trabajadores, que vivÃan miserablemente, estaban sometidos a todo tipo de abusos, tanto en las estancias como en los ingenios azucareros, tabacaleros o en los montes, donde se les pagaba con provisiones o con vales, que solo podÃan cambiar en almacenes de los patrones.Ante asambleas de trabajadores, Perón sostenÃa la necesidad de aplicar una amplia reforma para que la gente retornase al campo, que vivÃa malamente en las ciudades. Que si no se revertÃa esta situación, serÃa imposible la vida en las ciudades y que por el juego de la oferta y la demanda, los sueldos descenderÃan, y que por eso habÃa que encarar una reforma rural.La norma de 29 artÃculos, elaborada por el equipo legal de la SecretarÃa, estaba dirigida a los trabajadores rurales permanentes y no a los que se empleaban temporariamente para las cosechas.Perón era consciente del cimbronazo que provocarÃa en los patrones, por eso en su artÃculo 3° establecÃa que “el cuadro completo de derechos que el mismo prevé en ningún caso deberá ser interpretado por los beneficiarios o por autoridad alguna en el sentido de crear divergencias o de romper la tradicional armonÃa que debe ser caracterÃstica permanente en el desarrollo del trabajo ruralâ€.Las mejoras corrÃan para los trabajadores entre 18 y 60 años, pero nada decÃa de los menores de edad que también desempeñaban tareas rurales, y que estaban legalmente desprotegidos.No especificaba la cantidad de horas diarias a trabajar, pero determinaba cómo debÃan ser los descansos. Se deberÃan respetar treinta minutos para el desayuno; una hora para el almuerzo durante mayo, julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre y tres horas y media para los meses restantes, y por último media hora para la colación de la tarde. El descanso dominical era obligatorio y solo se contemplarÃan trabajos urgentes y que, si se implementaba una suerte de guardia ese dÃa, se le compensarÃa al peón con un dÃa libre durante la semana.
El alojamiento debe ser el adecuado, con un espacio de quince metros cúbicos por persona, con muebles personales, manteniendo la higiene y con luz natural, y no podrán adaptarse habitaciones en galpones de trabajo o que estén ocupados por animales.La comida, abundante, se servirÃa en comedores, que también cumplirá las funciones de un ámbito de esparcimiento, donde la luz debÃa permanecer encendida una hora después de terminada la cena.
Al peón se le suministrarÃa ropa y calzado adecuado para el trabajo a la intemperie y era preciso realizar el ordeñe bajo techo o tinglado, construcción que correrÃa por cuenta del patrón, quien además deberÃa solventar los gastos médicos y de remedios de sus trabajadores -aunque contemplaba que podÃa transferir esta responsabilidad a entidades o aseguradoras- y el peón se reservaba la prerrogativa de reclamar la asistencia en caso necesario. Además, el lugar de trabajo deberÃa contar con un botiquÃn de primeros auxilios.Para el patrón que no cumpliera con alguna de estas disposiciones, podÃa ser pasible de acciones judiciales, de multas de diez a cinco mil pesos moneda nacional por cada trabajador o en su defecto, arresto de un dÃa a seis meses.
SerÃa la SecretarÃa de Trabajo y Previsión la que velarÃa el cumplimiento de este estatuto, con lo que el Estado aparecÃa en la ecuación entre patrón y peón.Perón lo defendió a capa y espada. “El estatuto se cumplirá pese a quien pese y cueste a quien cuesteâ€. Dijo que habÃa sido producto de un trabajo hecho a conciencia, viajando por todo el paÃs, comprobando las condiciones laborales de los que trabajaban en el campo, y que venÃa a solucionar “uno de los problemas más fundamentales de la polÃtica social argentinaâ€.
Aseguró que si bien la Constitución de 1853 habÃa abolido la esclavitud, era algo figurativo, porque habÃa gente que ganaba de 12 a 30 pesos por mes. “La vergüenza actual es que casi medio millón de hombres estén ganando menos de 40 pesos por mes, mal cobijados, mal vestidos y mal comidosâ€.El peón contarÃa con un aliado, el fuero de la justicia del trabajo, también creado por Perón en 1944. Allà se dirimirÃan los litigios surgidos en la relación con la patronal. En los comienzos, fue duro para el peón ir al juez, denunciar al patrón y regresar al trabajo, pero no asà a la hora de reclamar por un despido arbitrario.
Se hizo escuchar la Sociedad Rural, quien se preguntó si los gobernantes estaban en condiciones de resolver con fundamento técnico y sentido de la oportunidad cuestiones de material social sin escuchar la posición del sector empresario.Perón sabÃa los riesgos que corrÃa con estos grupos. Primero, querÃa tenerlos de su lado porque integraban un significativo grupo de poder al que no se debÃa descuidar y además lo último que deseaba es que la aplicación del Estatuto trajera aparejados conflictos que afectasen a la producción agrÃcola ganadera.
Nuevas normas llevaron a la creación, en 1947, de la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, que luego serÃa la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, la UATRE.
