29 de septiembre de 2024
El emotivo recuerdo de la hija de José de Zer, el periodista que creó un estilo propio: �??Mi papá era un hombre con mucho carisma�?�
En una charla exclusiva con Teleshow, Paula de Zer rememora aquellos días con cariño y tristeza. A días de estrenarse en plataformas la película sobre su vida, la historia del cronista que mezcló realidad con ficción
AsÃ, el noticiero comenzó a narrar esta historia con un magnetismo casi sobrenatural. De Zer, con sus reportes que mezclaban el misterio y la evidencia, logró cautivar a una audiencia que, cada noche, a las 20, se paralizaba frente al televisor. El Cerro Uritorco, el mÃstico enclave serrano, se transformó en el epicentro del turismo ufológico en la Argentina. Capilla del Monte, hasta entonces una tranquila localidad, se convirtió en un lugar de peregrinaje para quienes buscaban respuestas más allá de la lógica. José De Zer habÃa creado, sin proponérselo, la primera gran “meca†del fenómeno OVNI en el paÃs.
Pero no solo los cielos eran protagonistas de sus crónicas. Los misterios parecÃan perseguirlo. Una mañana, una carta llegó a la redacción, proveniente de La Plata, firmada por un vidente que aseguraba haber fotografiado algo increÃble: gnomos. Dos imágenes mostraban supuestamente a los pequeños seres mitológicos, uno desapareciendo en un pozo, y otro asomando entre pastizales. De Zer y Torres no dudaron. Viajaron a la zona y se instalaron durante cinco noches en busca de la verdad. En la primera, el vidente, afirmando que una fuerza maligna lo devoraba, cayó al pozo en medio de gritos desesperados. Cada noche, los vecinos se congregaban con la esperanza de ver algo extraordinario. Pero, como en un cuento del que solo quedan ecos lejanos, nada apareció.Para cuando Nuevediario alcanzaba sus máximos picos de audiencia, rozando los 50 puntos de rating, la figura de De Zer ya no era solo la de un periodista, sino la de un narrador de lo insólito. Pero todo tiene un final. En 1994, el programa fue cancelado. El periodista, cuyos reportajes habÃan definido una era en la televisión argentina, quedó relegado cuando la nueva dirección del canal tomó las riendas. Alejandro Romay, el poderoso empresario mediático, lo citó a una reunión donde, en buenos términos, decidieron terminar la relación laboral.
Su salida del canal fue el inicio de una etapa sombrÃa en su vida. Diagnosticado con Parkinson, su salud comenzó a deteriorarse rápidamente. Su hija Paula recuerda aquellos dÃas con una mezcla de cariño y tristeza. “Papá era un hombre con mucho carisma, muy gracioso. Nos hacÃa reÃr a todos, pero detrás de cámara su vida empezó a desmoronarse. Después de dejar Canal 9, comenzó a ver cosas, a delirar. Pensaba que alguien entraba a su casa y cambiaba los muebles de lugar. Su delirio fue uno de los primeros sÃntomas de lo que, con el tiempo, se confirmó como un cuadro de demenciaâ€, cuenta en una charla exclusiva con Teleshow.Su vida comenzaba a pagarse lentamente, y sobre esos instantes ella expreso que “sus últimos dÃas fueron realmente muy feosâ€. En ese momento, ella trabajaba en el Canal, y como si lo estuviera viviendo, recuerda que “fue el año que vino Narciso Ibáñez Menta a la Argentina, que yo justo tuve que ir a hacerle una nota y me tuve que volver porque me habÃan dicho que papá estaba muy mal. Él estaba internado en la ClÃnica de Colegiales. HabÃa estado en un neuropsiquiátrico durante un mes más o menos, y después fue trasladado ahà por su alto cuadro de que le faltaba el oxÃgeno a causa de su cáncer de pulmónâ€.
Allà se encontrarÃa con una escena que nadie hubiera esperado ni imaginado: “El tema de sus demencias era que su cáncer de pulmón habÃa subido por el esófago al cerebro. SÃ, sus últimos dÃas fueron muy tristes. Muy tristes y muy rápidosâ€, se quiebra la voz al momento de cerrar los ojos y volver a esa escena.A pesar de la tristeza de sus últimos dÃas, el legado sigue vivo. “En mis últimos años en el canal, pasé a los móviles del noticiero. Salà como productora en el primer móvil de prueba. Les encantó y quedé fija. Y a partir de ahà empecé a hacerlos todos como productora del mediodÃa y de la noche y no habÃa persona que supiera mi apellido y no me dijera ‘¿vos sos la hija de José?’. Hablo de colegas, de gente de la calle, todos me decÃan lo mismo, ‘tu padre era una persona con códigos. Tu padre era una excelente persona’â€. Aún hoy, décadas después de su muerte, el recuerdo sigue siendo el de un hombre Ãntegro, un profesional apasionado y un ser humano excepcional.
El estreno de una pelÃcula sobre su vida ha reavivado esos recuerdos en Paula, quien José de Zer falleció el 2 de abril de 1997, a los 56 años, pero sigue vivo en la memoria de quienes lo conocieron y lo amaron, y sobre todo, en el corazón de su hija. Su legado no está hecho de grandes monumentos ni homenajes fastuosos, sino de esos pequeños gestos de humanidad, de su sentido del humor, de su humildad y su amor por el oficio. Un legado que, como su hija Paula detalló, perdura, silencioso pero firme, en el tiempo.