21 de agosto de 2024
Melissa Gilbert reveló que sufre de una discapacidad neurológica que la atormentó durante casi toda su vida
La actriz, reconocida por darle vida a Laura Ingalls en la serie �??La casa de la pradera�?�, aseguró que esta condición la llevó a experimentar sentimientos de culpa y afectaron su forma de interactuar con el entorno
A lo largo de su vida, Gilbert padeció inmerecidas sensaciones de culpa y aislamiento debido a estas respuestas emocionales y fisiológicas, contó a People.
“Si alguno de los niños masticaba chicle o comÃa en el set, sintió una enorme angustia y me llenaba de lágrimasâ€, confesó.Este descubrimiento tuvo un impacto profundo en Gilbert: “lloré cuando supe que tenÃa un nombre y que no era simplemente una mala personaâ€, dijo Gilbert en su entrevista con People. Movida por la necesidad de generar conciencia sobre esta enfermedad, se unió al Centro de MisofonÃa y Regulación Emocional de la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke.La actriz explicó cómo se sentÃa “absolutamente miserable y culpable por tener estos sentimientos de odio hacia personas que amabaâ€. Incluso sus hijos fueron testigos y vÃctimas inadvertidas de sus reacciones. Gilbert explicó que tenÃa un gesto particular para indicarles que cerraran la boca al masticar, lo cual sus hijos debÃan soportar durante su infancia para evitar su molestia.
Los sÃntomas de su condición se agudizaron al llegar a la menopausia. “A medida que los niveles de estrógeno bajaban, la ira aumentaba, y esto empezó a afectarme a diarioâ€, confesó la productora, quien ahora está casada con el actor Timothy Busfield y es cofundadora de la marca de estilo de vida Modern Prairie.La actriz comenzó una terapia intensiva de 16 semanas, que le proporcionó herramientas para manejar su condición. “Ahora sé cómo enfrentar estas olas de angustia emocional sin que desaparezcan por completo, lo cual me hace sentir en controlâ€, reveló.
Uno de los mecanismos que cuenta, aprendió, fue identificar el estrés mediante la tensión en sus pies. “Relajo mis pies, ya desde ahÃ, puedo controlar el resto de mi cuerpoâ€, explicó. Este progreso ha mejorado su interacción con su entorno, liberando a quienes la rodean de la necesidad de andar con pies de plomo.