12 de agosto de 2024
En los últimos 60 años, Argentina perdió más de 22 puntos de participación en el PBI total de Sudamérica
El país creció a un ritmo mucho más bajo que el resto de la región, al igual que Venezuela. Brasil, por el contrario, pasó a ser la economía más grande
En 2022, 62 años más tarde, la situación era completamente distinta. Según las estadÃsticas, Brasil pasó a tener la economÃa más importante, con un 50,4% de participación. Argentina siguió ocupando el segundo puesto, pero ahora con un peso de sólo el 15,5% (22,4 puntos menos). Venezuela, por su parte, pasó a ser uno de los paÃses menos preponderantes, con una participación del 1,3 por ciento.
En ese mismo perÃodo 1960-2022, creció la participación de Colombia (6,2% a 9,7%), Chile (6,4% a 8,7%), Perú (4% a 6,6%), Bolivia (0,6% a 1,1%) y Paraguay (0,7% a 1,1%). Se mantuvo sin cambios Ecuador, que siempre ha representado el 3,2% del total de la economÃa de Sudamérica.La tendencia a la baja de la economÃa argentina fue reflejo de cambios estructurales, económicos y polÃticos que afectaron al paÃs y a la región en su conjunto. Según Jorge Day, economista del Ieral (Fundación Mediterránea), Argentina no logró crear las condiciones necesarias para un crecimiento económico sostenido. Day señaló que para que una economÃa crezca a largo plazo, es esencial aumentar la población, el capital y la tecnologÃa. Sin embargo, esto requiere una fuente de fondos sólida, lo cual fue un desafÃo en Argentina debido a sus bajas tasas de ahorro. “Mientras más estable es la economÃa, más se invierte, pero se necesita del ahorro para tener financiamientoâ€, comentó Day.“La inestabilidad económica, caracterizada por tasas de inflación elevadas, también contribuye a la falta de inversión. En un entorno inflacionario, es difÃcil para los inversores hacer proyecciones a largo plazo. La incertidumbre sobre el valor del dólar también complica la planificación económicaâ€, continuó el especialista.
Day destacó que, desde mediados de los años 40, Argentina experimentó perÃodos de inflación media que obstaculizaron su crecimiento. Aunque hubo un periodo de crecimiento entre 2003 y 2011, la tendencia actual confirma que el paÃs está rezagado en comparación con sus pares regionales. “Si seguimos asÃ, vamos por debajo del resto de los paÃsesâ€, advirtió.También compartió su opinión Jorge Colina, economista de Idesa, quien destacó el impacto del estancamiento económico y el desequilibrio crónico de la balanza de pagos de Argentina. “El desequilibrio es consecuencia de la emisión excesiva de dinero por parte del Estado, lo que aumenta la demanda de dólares y lleva a controles cambiarios que sofocan el crecimiento económicoâ€, señaló.Colina también cuestionó la efectividad del reciente superávit fiscal logrado mediante la represión de importaciones y el aumento del impuesto PAIS. “Aunque estas medidas redujeron el déficit, crearon una recesión al encarecer las importaciones y limitar el comercio exterior. El presidente prometió eliminar el impuesto PAIS para dinamizar el comercio, pero esto podrÃa resultar en una escasez de dólares, exacerbando los problemas económicosâ€, comentó.
Argentina es un paÃs con tendencia a caer en recesión. Según un informe elaborado por Idesa en la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), en los últimos 60 años hubo 14 episodios recesivos (además del actual). Estos se presentaron de la siguiente manera:- En el 40% de los años de las últimas 6 décadas el PBI per cápita se redujo. El problema se fue agravando a lo largo del tiempo. Desde 1988 hasta la actualidad se produjeron 8 de los 14 episodios recesivos. “Esto explica el estancamiento del PBI en la última década. La regla es que los ciclos expansivos rápidamente abortan en crisis y éstas son cada vez más frecuentesâ€, señalaron desde Idesa.“La principal consecuencia de estos zigzags productivos es el profundo deterioro social. El aumento en la pobreza, la falta de viviendas, de infraestructura, el deterioro de la salud y la educación son fenómenos muy asociados al mediocre desempeño económico. Pero, además, alertan sobre los lÃmites a la polÃtica fiscalâ€, agregaron.
El futuro económico de Argentina está lleno de incertidumbre. Day enfatizó que uno de los desafÃos más grandes es la necesidad de un cambio estructural en la polÃtica económica del paÃs. Sin embargo, opinó que lograr un cambio sostenido es complejo, dado que los gobiernos tienden a cambiar las polÃticas económicas con cada administración. “La falta de continuidad complica la planificación a largo plazo y desalienta las inversionesâ€, lamentó.
Colina coincidió en que es crucial implementar reformas que promuevan el equilibrio fiscal y mejoren la eficiencia del Estado. “Ahora el gobierno fue rápido al superávit cortando obras e impuestos, pero falta infraestructura; los puertos no funcionan, la hidrovÃa tampocoâ€, señaló. “La inversión en infraestructura es esencial para mejorar la competitividad de Argentina en el mercado global y facilitar el crecimiento económico sostenibleâ€, insistió.