4 de agosto de 2024
Los Juegos Olímpicos que devolvieron a la Argentina al medallero: las gestas de Gabriela Sabatini y la selección de voley en Seúl �??88
La delegación albiceleste llevaba 16 años sin preseas hasta la cita en Corea del Sur en la que retornó la gloria
Y allà anidaba una de las grandes esperanzas del deporte nacional, porque Gabriela Sabatini llevaba ya tres años encaramada como una de las mejores del mundo. Como ratificación de su nivel, un par de semanas antes habÃa perdido la final del Abierto de los Estados Unidos ante Steffi Graf. Y pese a ser una estrella mundial, Gaby llegó a Seúl con la marca registrada de su timidez, que enseguida fue bañada por el afecto de toda la delegación, que la esperaba con anisas. Con orgullo, portó la bandera en la ceremonia de inauguración y se preparó para el debut, que serÃa con un éxito aplastante ante la yugoslava Sabrina Goles 6-1 y 6-0. “Estar en la villa olÃmpica es lo mejor, y poder compartir cosas con los demás. TodavÃa no lo pude hacer, pero quiero ir a ver a los otros argentinos en sus deportes. Y quiero esta medalla, porque no se para mÃ, es para el paÃsâ€, señaló un rato después.
En esas palabras, estaba sintetizando algo que siempre subrayó, a lo largo de su vida, que fue la hermosa experiencia de vivir en la villa, porque le abrió un mundo diferente, lejano a su habitualidad en el circuito internacional, donde estaba en los mejores hoteles y con autos último modelo a disposición. Ahora era el tiempo de compartir las horas con diversos atletas, que luchaban mucho por estar allà y atravesaban una realidad diferente a la elite del tenis. Bebió un poco de aquel amateurismo que impregnaba buena parte del campamento argentino y lo incorporó como combustible.En la segunda ronda, superó a la alemana Silvia Hanika 1-6 6-4 6-2. En condiciones normales, debió ser más sencillo el trámite, pero en la jornada anterior, Gaby habÃa perdido un maratónico partido de dobles junto a su amiga Mercedes Paz, ante la dupla canadiense, luego de más de cuatro horas de batalla. El martes 27 de septiembre iba a quedar en la historia, no tanto por el 6-4 6-3 ante Natalia Zvereva, sino porque esa victoria la colocó en las semifinales y con ello, Argentina volvÃa al medallero en los Juegos OlÃmpicos luego de 16 años, ya que, en el tenis, no habÃa partido por el bronce. Con una sonrisa plena, declaró: “No festejé mucho, porque espero dar todavÃa más en el torneo. Yo conozco la expectativa del deporte argentino por tener una medalla olÃmpica, pero no me sentà presionada por eso. Aquà es todo diferente, porque no tenemos la presión de los puntos del ranking, pero, por otra parte, lo lindo es sentir que no estoy jugando solo por mÃ, sino en representación de Argentina y me siento orgullosa de haber conseguido una medalla para mi paÃsâ€.Gabriela nos disimuló la frustración en la ceremonia de premiación. SentÃa que ella podÃa estar en el escalón más alto, pero enseguida tomó conciencia de lo que habÃa logrado, mientras acariciaba la medalla plateada: “Cuando estaba en el podio y vi subir la bandera argentina, me emocioné. Sentà algo extraño, como un escalofrÃo. Pensé en lo que representaba, no tanto por mÃ, sino por todos los argentinosâ€. Gaby demostró que, por una vez, para todos sus compatriotas, la plata si alcanzaba…
Javier Frana fue uno de los tenistas que más presente estuvo a la hora de jugar por el paÃs, ya sea en la Copa Davis, Panamericanos o Juegos OlÃmpicos. Seúl ‘88 fue la primera de las tres ediciones en las que pudo competir, con algunas anécdotas que recordó en diálogo con Infobae: “Desde chiquito siempre tuve fascinación por los Juegos OlÃmpicos y cuando surgió la posibilidad de ir, me tiré de cabeza. No ingresé en forma directa al singles, sà al doble, entonces me fui a jugar una clasificación a Monterrey y lo conseguÃ. Para llegar a Seúl fue un vuelo extenuante de más de 36 horas desde Los Ãngeles, tanto es asà que llegué de noche y no sabÃa si eran las 22 o las 4 de la madrugada (risas). El momento de la inauguración es indescriptible, porque te sentÃs parte de una pelÃcula, en ese estadio colmado. La villa olÃmpica era hermosa y estaba ubicada justo frente al predio de tenis. El espÃritu que se percibe allà es único, porque a cada paso te cruzás con la elite del deporte mundial y observás los movimientos y rituales de los atletas de las distintas disciplinas. De chico jugué mucho al vóley y siempre me gustó, por eso estuve cerca del plantel argentino, los fui a ver varias veces y fue hermoso ver cómo consiguieron esa medalla. Una vez que ya habÃa quedado fuera de competencia, me quedé varios dÃas más y allà entrené tanto con Steffi Graf como con Gaby, obviamente con el consentimiento de ella, en el dÃa previo a la final. Fue algo muy especial ese momento de pelotear con las dos chicas que se iban a disputar la medalla doradaâ€.En las especulaciones previas, Sabatini configuraba una esperanza real de medalla. También se pensaba que el seleccionado de fútbol, tenÃa chances concretas. Pero lentamente, todo se fue desvaneciendo, por las bajas que fue sufriendo el plantel que habÃan imaginado entre Carlos Bilardo, técnico de la mayor, y Carlos Pachamé, su ayudante y entrenador del equipo. Los primeros que quedaron marginados fueron Claudio Caniggia y Pedro Troglio, al ser transferidos al Verona de Italia. Más tarde se dio una situación inesperada, que no ocurrÃa desde hacÃa más de 10 años, y fue cuando dos clubes se opusieron a ceder futbolistas al cuadro nacional, reverdeciendo una vieja práctica, de los tiempos anteriores a la asunción de Menotti.La lista final se fue armando sobre la marcha, con convocatorias a último momento y en medio de una gran desorganización. Uno de los que viajó fue el Chacho Claudio Cabrera, que asà nos lo recordó: “Fue una linda experiencia, pero no la pudimos disfrutar del todo ni sentir el espÃritu olÃmpico, porque al fútbol lo alojaron en Taegú, distante 400 kilómetros de la villa, por la que habÃamos pasado el dÃa que arribamos solo para acreditarnos. En aquella ciudad disputamos los partidos, hasta que quedamos afuera con Brasil en cuartos de final. Lo único que siempre te hacÃa bien, sea un amistoso o un partido a beneficio, era ponerte la celeste y blanca. Al dÃa siguiente de la eliminación, fuimos a Seúl e hicimos noche en la villa antes del regreso. Allà quedaban pocos atletas, pero compartimos el lugar con los muchachos del vóley y Gabriela Sabatini, que fueron los que consiguieron las medallas para nuestro paÃsâ€.
Argentina nunca jugó bien. En la fase de grupos igualó con Estados Unidos 1-1, perdió con Unión Soviética (a la postre campeón) 2-1 y superó por idéntico score a Corea del Sur, para avanzar a los cuartos de final. Allà aguardaba Brasil, con la gran figura de Romario. Fue el primer evento que la televisión argentina emitió en directo de aquellos Juegos OlÃmpicos. Pocos lo vieron, porque fue un domingo a las 6 de la mañana y la lógica victoria de Brasil clausuró una tenue ilusión. Apenas se destacaron la seguridad de Néstor Fabbri, la dinámica de Perico Pérez y DarÃo Siviski en el medio, más la potencia goleadora de Carlos Alfaro Moreno, como anticipo de la gran temporada que vivirÃa en Independiente.
El campeonato mundial disputado en Argentina en 1982, constituyó un punto de inflexión en la historia del voleibol en nuestro paÃs. La gente se volcó en forma masiva a ver los partidos de la Selección, que tuvo una actuación formidable, alcanzando un tan inesperado (en los cálculos previos) como festejado tercer puesto. Fue una generación brillante de jugadores, que se mantuvo por muchos años en la élite y en Seúl ‘88 tenÃa el objetivo de poder conseguir una medalla. Hugo Conte fue uno de los referentes y sÃmbolos de aquella camada y asà lo evocó en la charla con Infobae: “El equipo llegó muy bien en el plano mental, fÃsico y técnico. La preparación la iniciamos en el mes de mayo, cuando regresamos de jugar en la liga de Italia, con el gran objetivo de subir al podio, porque sabÃamos que lo podÃamos hacer por la calidad técnica que habÃa en ese grupo. No es que todo lo demás fuese un fracaso para nosotros, pero Ãbamos convencidos de lo que querÃamos, que era una medalla. En la fase de grupos tuvimos un partido que fue tremendo contra Estados Unidos, donde nos pudimos colocar dos sets a cero, con una tarea formidable y lo terminamos perdiendo en el quinto, contra el que iba a ser el campeón olÃmpico. Contra PaÃses Bajos fue otro encuentro clave, que ganamos 3-0 con bastante comodidad, obteniendo el pase a las semifinalesâ€.El cuadro nacional salió a la cancha con la misma fe con la que habÃa viajado, con la convicción de traerse una medalla, como lo recuerda Conte: “Fue un partido durÃsimo, donde logramos colocarnos dos sets a uno contra un equipo brasileño que era potencia, con grandes resultados a nivel mundial y olÃmpico. Se hizo muy largo, y allà sufrà un problema intestinal en el cuarto set, y debà ir a baño, porque los cólicos eran tremendos. Regresé para el final de ese parcial y listo para el quinto, pero con un sufrimiento terrible (risas). En el último sacamos una importante ventaja, que comenzaron a descontar, pero lo cerramos 15-9 y desató la locura total, con un festejo inolvidable. El dÃa anterior, llegaron mi esposa y las ex de Uriarte, MartÃnez. Fue un poco un delirio, porque les dijimos que se vinieran, que algo grande Ãbamos a lograr, pero fue una locura logÃstica de pasajes y llamados telefónicos entre Buenos Aires y Seúl en el ‘88 (risas). Estuvieron solo dos dÃas, pero fue maravilloso. La medalla de bronce para aquella generación significó lo máximo de todo lo que logramos y sentimos que hicimos más conocido a nuestro deporteâ€. Dirigidos por Luis Muchaga, además de Conte, el plantel estuvo conformado por Daniel Castellani, Daniel Colla, Juan Carlos Cuminetti, Alejandro Diz, Waldo Kantor, Esteban MartÃnez, Esteban de Palma, Raúl Quiroga, Jon Uriarte, Carlos Weber y Claudio Zulianello.
Pasaron 36 años de una competencia inolvidable, que trazó una imaginaria lÃnea, a nivel global, marcando un antes y después en muchos aspectos. También lo fue para nuestro paÃs. Gracias Gaby y muchachos del voleibol, por darle la merecida vuelta olÃmpica a Argentina en el medallero de los Juegos.