29 de julio de 2024
Cuatro puntos claves para entender por qué Maduro cometió el mayor fraude de la historia de América Latina
El dictador venezolano no podía permitir que el voto popular lo eyectara del poder y lo despojara de la impunidad con que se manejó durante años. Por eso ejecutó, gracias al aparato estatal, una estafa electoral colosal que indigna al mundo
El operativo comenzó temprano, cuando apócrifas encuestas a boca de urna auguraban una inverosÃmil y holgada victoria del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Hasta el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa y el ex mandatario boliviano Evo Morales se prestaron a la treta y la difundieron felices, victoriosos. En ella se decÃa que Maduro se imponÃa ampliamente sobre González. La mentira se descubrió a los minutos: se trataba de un sondeo hecho por una empresa fantasma. Ninguno se disculpó: quizás empleen artes similares.
El chavismo -esa máquina deshumanizada de corrupción que expulsó a millones de venezolanos de su tierra y que una vez fuera además los privó de su derecho básico a votar- reforzará a partir de ahora su estructura interna, aumentará la persecución y la represión y consolidará sus pocos resortes internacionales con los socios que le quedan: Rusia, China, Irán, Cuba, Nicaragua y Bolivia. Alguna autocracia más se sumará a esa galaxia, pero ninguna con fanatismo por la alternancia.
El primero de ellos es la incontable cantidad de causas que rodean a Maduro y sus laderos. La Corte Penal Internacional (CPI) lo investiga por crÃmenes contra la humanidad. Esos delitos fueron documentados una y otra vez por la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU). El último informe se referÃa al “alarmante aumento en las desapariciones forzadas antes de las elecciones presidenciales en Venezuelaâ€.
Desde hace años esa oficina describe detalladamente cómo el chavismo -que este domingo falsificó las elecciones presidenciales- tortura, desaparece, secuestra y asesina venezolanos por el solo hecho de enfrentar a la dictadura. Karim Khan, el fiscal de la CPI que lleva la investigación contra Maduro, deberá sumar ahora un nuevo capÃtulo a su expediente: el robo alevoso de votos. Hay quienes imaginaron para él un juicio similar al que condenó a Slobodan MiloÅ¡ević. Por ahora no ocurrirá.Pero también pesaba sobre él el riesgo de la extradición, bajo los múltiples cargos por narcotráfico que lo tienen a Maduro -y gran parte de la estructura piramidal chavista- bajo la lupa de la DEA, en los Estados Unidos, el organismo encargado de perseguir y desarticular carteles de la droga. Maduro es señalado por la FiscalÃa del Distrito Sur de Nueva York de ser uno de los capos del Cartel de los Soles junto a gran parte de la cúpula militar venezolana.
Geoffrey Berman, el fiscal que sigue el caso, cree que desde 1999 hasta 2020 Maduro y Cabello, entre otros, “participaron en una conspiración narcoterrorista corrupta y violenta entre el Cartel de Los Soles y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)â€. Para Berman, el pope del régimen “ayudó a dirigir y, en última instancia, a liderar el Cartel de Los Soles a medida que ganaba poder en Venezuelaâ€. La cabeza de Maduro tiene precio: 15 millones de dólares.A lo largo de sus 25 años en el poder, el chavismo soñó con ser punta de lanza de una revolución bolivariana que se expandiera por todo el mundo. Lo logró por momentos en América Latina, donde cosechó adhesiones de lÃderes que terminaron en el ocaso polÃtico o sospechados de ser parte de crÃmenes transnacionales.
En ese tiempo y en momentos de vacas flacas, el régimen -autopercibido rebelde y revolucionario- se sometió a otras potencias. Cedió sus recursos naturales al mismo tiempo en que denunciaba injerencia imperialista norteamericana y levantaba las banderas de la soberanÃa. Ese doble estándar se puso de manifiesto con la entrega de la explotación minera a China y Rusia a cambio de una supuesta protección internacional. Ese paraguas sirvió para soportar las sanciones que Washington le impuso por sus violaciones a los derechos humanos.En último término, el chavismo armó una estructura de poder tan gigantesca que desarmarla serÃa un desafÃo colosal e inhumano para cualquier gobierno que llegue al Palacio de Miraflores. Los más básicos cargos de funcionarios, de miembros de la justicia, del aparato de inteligencia, de las fuerzas armadas, de las misiones diplomáticas y de ejecutivos de las empresas estatales, entre otros, deberÃan ser reemplazados de inmediato para poner fin a más de dos décadas de sangre, corrupción y complicidades.
¿Cuál de todos ellos estarÃa dispuesto a perder sus privilegios mansamente? Pero más tenebroso para Maduro: ¿cuál de ellos serÃa el primero en “traicionar†a sus superiores y detallar con exactitud meridiana los desniveles morales en que se basó el Socialismo del Siglo XXI? Ese cabo suelto -que podrÃan ser miles- podrÃa chocar de frente con cualquier potencial acuerdo entre bambalinas que pudiera sellar algún encumbrado miembro de la élite chavista. Y ese era otro de los puntos que no podÃan quedar a merced de las urnas.
