29 de julio de 2024
La pandilla MS13 construyó túneles en la cárcel de máxima seguridad de Honduras en complicidad con policías y militares
Una investigación interna en el gobierno de Xiomara Castro determinó que autoridades policiales supieron de la construcción pero no actuaron. También hay indicios de que al menos una agente penitenciaria participó en una masacre carcelaria
Las masacres y la colusión entre presos, pandilleros, policÃas y autoridades no son novedad en Honduras. Una investigación reciente de Progreso Digital, basada en datos oficiales, determinó que un millar de personas murieron en las prisiones del paÃs centroamericano en lo que va del siglo. En 2012, en un solo evento, fallecieron 362 presos. En los últimos años, desde que la presidenta Xiomara Castro asumió, en enero de 2022, han ocurrido más matanzas.
Lo que se acumula en varios expedientes son esos indicios, incluso pruebas que hablan de las mafias carcelarias y sus socios en el poder.
Las investigaciones que iniciaron en las cárceles de Támara arrojaron información que llegó de inmediato a las autoridades de la PolicÃa Nacional (PN), institución a la que el gobierno de Xiomara Castro entregó el control de las prisiones tras quitárselo a las fuerzas armadas. Los datos parecÃan urgentes: los reportes hablaban de guardias, hombres y mujeres, que entregaban objetos, armas, teléfonos y otros ilÃcitos a reos con los que tenÃan relaciones conyugales, de convivencia e incluso hijos, y adelantaban la posibilidad de que esas redes fuesen utilizadas para desestabilizar al gobierno.Dos meses después de jurar como presidenta, Castro quitó el control de las prisiones al ejército, a cuyos mandos habÃa delegado la seguridad penitenciaria el expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos el pasado 8 de marzo. Desde marzo de 2022 hasta abril de 2023 la PN estuvo a cargo, pero la influencia de las redes criminales no cesó; al contrario, según demostrarÃan luego informes de inteligencia penitenciaria, fue durante la gestión policial que algunas de esas mafias reforzaron su capacidad en las cárceles.Desde al menos mayo de 2023, cuando ya habÃa tomado el control la comisión interventora nombrada por la presidenta, el entonces jefe de la PolicÃa Nacional de Honduras, el general Gustavo Sánchez Velásquez, sabÃa de estas redes y su alcance: un informe oficial que recibió en su despacho de Tegucigalpa el primer dÃa de aquel mes daba cuenta de que “es necesaria una operación de desarme general y simultánea en todos los centros penitenciarios a nivel nacionalâ€. Aquel informe advertÃa que Sánchez ya sabÃa de los túneles: ya era “de su conocimientoâ€, dice el reporte.Fue, aquella, una de las primeras menciones a los túneles de la MS13 en Támara que quedaron registradas en un informe oficial. Pero habÃa más.
La información que recibieron las autoridades policiales daba cuenta de que el control que la pandilla ejercÃa sobre el penal masculino, incluido el módulo de máxima seguridad que ahà existe, permitÃa a los criminales tener acceso a armas, a teléfonos celulares y a una red de custodios, familiares e incluso oficiales policiales y militares en activo que les facilitaba el acceso con el exterior y, con ello, el control de la criminalidad en las calles de Honduras.Algunos de los lÃderes de la MS13 presos en Támara y mencionados en el informe como responsables de las redes criminales montadas en complicidad con funcionarios públicos son Melvin Alfredo Bejarano, Denis Adalid Pagoada Puerto, José Nahum Montufar HenrÃquez, César Josué Molina Lara, Daniel Eduardo Meléndez De Vicente, Nadab Elà MejÃa Coca, entre otros.
La corrupción también permitÃa, según el informe, que el dinero de extorsiones recibido por la pandilla fuese almacenado en los despachos oficiales de la cárcel. En uno de ellos, durante una requisa, los agentes encargados encontraron 350,000 lempiras en efectivo (unos USD 15,000 al cambio actual).Otra de las redes criminales enquistadas en el sistema penitenciario hondureño permitió, según las investigaciones, la fuga de Osny Silven RodrÃguez Medina, un jefe mafioso condenado a 101 años de prisión por varios delitos. En esta fuga participaron 16 personas, entre abogados y funcionarios, incluido un oficial que fue director del penal masculino en Támara; vehÃculos policiales fueron utilizados.En uno de sus informes a la presidenta Castro, la comisión interventora de cárceles informó sobre la complicidad de los mandos policiales con la corrupción en las cárceles. Es una queja dura: “Se visibilizó la incapacidad, ineficacia, negligencia, complicidad e involucramiento de la PolicÃa Nacional en todos sus niveles jerárquicos… (PolicÃas) y agentes penitenciarios, desde la institucionalidad y haciendo uso del uniforme de los recursos públicos… participan por acción y omisión en las redes de corrupción que financian la guerra del terror librada contra el Estado…â€
Todas las señales estaban ahÃ. Las investigaciones de la comisión interventora. Los túneles de la MS13. Nombre y apellidos de mandos policiales y penitenciarios vinculados con lÃderes pandilleros presos, también identificados, que alimentaban una red capaz de meter drogas, armas y dinero a las cárceles y de permitir a los jefes de la mafia controlar a sus soldados en el exterior. Todo indicaba que, en algún momento, algo explotarÃa. Y eso ocurrió.La matanza tuvo un efecto inmediato en el gobierno hondureño. La presidenta Castro dio marcha atrás y mató a la comisión interventora, la misma que habÃa identificado la complicidad policial en la corrupción carcelaria que, en parte, habÃa facilitado la masacre de Támara. La mandataria devolvió el control de las prisiones al ejército, algunos de cuyos mandos también habÃan estado implicados en redes de corrupción durante el gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández, antecesor de Castro y quien fue condenado por narcotráfico en Estados Unidos el 8 de marzo anterior.
A pesar de los cambios, sin embargo, las investigaciones no se detuvieron. Un informe de inteligencia penitenciara determinó muy pronto que agentes destacados en Támara habÃan facilitado la masacre del 29 de junio de 2023.
“Se pudo corroborar que (la masacre) fue una acción planificada con la participación de la agente… quien ingresó armas a las pandilleras para facilitar la masacre… Recibió ella el turno y le proporcionó las llaves para que ingresaran a realizar la masacre… Dicha agente es miembro de la pandilla 18… tiene dos hijos con un lÃder de la pandilla, dice el informe, que además detalla cómo la agente sospechosa fue trasladada a una cárcel en Olancho, en le noreste del paÃs, a unos 190 kilómetros de Támara, por orden de un alto jefe policial “con el propósito de interrumpir la verdadera investigaciónâ€.
Este último informe detalla, además, que los túneles siguen ahÃ. “En los distintos módulos existen espacios acondicionados por los privados de libertad para ocultar armas y municiones, drogas y dinero (en caletas) … también la red de túneles que permiten el libre tránsito de sustancias prohibidas…†Los presos, dice el reporte, tienen al menos 2,000 armas dentro de la cárcel de Támara.
La última propuesta del gobierno hondureño para lidiar con la interminable crisis carcelaria ha sido construir un recinto de máxima seguridad en las remotas Islas del Cisne en el Caribe, cuya construcción está programada a iniciar el próximo agosto. En Támara y otros recintos carcelarios de Honduras, no obstante, las redes de corrupción y los señalamientos de complicidad entre policÃas, militares y pandilleros siguen multiplicándose.