29 de abril de 2024
La entrevista más cruda de Luis Advíncula: la intimidad en Boca, el ego de los futbolistas y cómo la terapia le cambió la vida
El peruano, figura del Xeneize, reveló cuestiones personales que mostraron a la persona detrás del jugador
Luis AdvÃncula se convirtió, con el tiempo, en uno de los jugadores más valiosos del plantel de Boca Juniors y uno de los más queridos por los hinchas. El peruano, a base de buenas actuaciones y sobre todo por la entrega que exhibe en cada partido, supo meterse en el bolsillo a los fanáticos que, hasta acá, probablemente no hayan conocido a la persona detrás del futbolista. En una entrevista con el periodista Horacio Zimmermann, el Rayo se animó a revelar cuestiones de su intimidad.
“Siempre me imaginé jugando en Boca, era un sueño de chico. Siempre fui hincha, mi papá me hacÃa ver los partidos. De grande pude cumplirloâ€, expresó el lateral derecho que aseguró divertirse dentro de la cancha tanto como cuando jugaba al fútbol de chico.
Sobre su diaria, detalló: “Entreno y después hago la siesta. A veces voy al cine, fui a ver una comedia porque el humor de Argentina me gusta. En España tenÃa a mis hijos, entonces tenÃa más cosas que hacer. Acá poco y nada. La gente es apasionada, pero voy a comer y estoy muy tranquilo. Cavani, Marcos Rojo no pueden salir, yo estoy en los subalternos a los que nos dejan comer tranquilosâ€. Y amplió las referencias sobre el goleador uruguayo: “Cavani es un profesional, en la mesa habla bastante. Es el primero en llegar y el último en irseâ€.
Claro que no todo es color de rosa en la vida del jugador de la selección peruana, ya que desde hace mucho tiempo está viviendo lejos de su familia: “De la decisión de venir acá, en la vida me voy a arrepentir, pero lo más duro y que más me costó fue separarme de mis hijos porque siempre me acompañaron a todos lados y ya llevo tres años viviendo asÃ. Los veo a mitad de año o a fin de año, que me toca ir a mÃ. Es lo más duro de haber venido acá, es muy difÃcil de llevarlo, pero es parte del trabajo y en algún momento ellos entenderán que todo esto lo hago por ellosâ€.
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Además, sobre la distancia que separa a sus dos hijos varones, confesó: “No, no se supera. Yo trato de hablar con ellos siempre y estar siempre, pero no es lo mismo. Es algo que no se supera. Prefiero no darle tanto a espacio a pensar en eso porque sé que no voy a estar bien. Hablo con ellos para que sientan que estoy cerca, pero igual es complicado. ¿Si me quiebro? Soy muy poco de llorar, pero con mis hijos es lo único donde soy vulnerable, son mi razón de vivir, es lo único que realmente me puede quebrarâ€.
Más adelante, la entrevista se profundizó y el Rayo se animó a contar algunas cuestiones personales: “La amargura (por las derrotas) me dura uno o dos dÃas. Cuando pasó lo del Mundial (la eliminación de Perú en el Repechaje camino a Qatar 2022) la amargura me duró un mes. Eso me ha dado el espÃritu que tengo de siempre querer más. Muchas veces soy hasta autodestructivo. De grande descubrà otras cosas como hacer coaching, ir a una psicóloga... De chico creés que el psicólogo es para los locos, pero en la carrera de un futbolista es muy importanteâ€.
Y ahondó sobre las mejoras en su vida luego de apelar a la psicologÃa: “Me ayudó a canalizar mejor las cosas, a desahogarme, a soltar gente que no me sumaba ni me restaba, amigos y familia. En mi vida ahora está el que quiere estar; el que no quiere estar, no pasa nada y nos vimos. Tengo a la gente que me da un buen consejo o me dice si no está bien algo que estoy haciendo. De chico querÃa que me digan que estaba haciendo todo bien. Te llenaban el ego, no te sumaban a la vida diaria. Ahora tengo amigos a los que cuento con una mano y me sobra. Es gente que estuvo conmigo en las peoresâ€.
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“Tuve un momento de mucho ego y seguro estaba equivocado. Todo futbolista pasa por eso, por la etapa de huevón, de creerte más que nadieâ€, fue la autocrÃtica de AdvÃncula, que recordó que estuvo ocho meses marginado de la selección peruana luego de que se viralizara un video de una salida nocturna. Sobre aquel episodio, recordó: “TenÃamos libre sábado y domingo, yo salà un sábado. En Perú no salÃa nunca. Salà y me grabaron. No fui a la Copa América 2015. Fueron los ocho meses más feos de mi vida, pero me sirvió. Fue mi etapa de huevón, porque dije ‘no pasa nada si salgo’. Era mi tiempo libre, podÃa hacerlo, pero hoy no lo harÃa. Trato de exponerme cada vez menos y pienso las cosas distintas a como lo hacÃa antesâ€.
Para el cierre, Lucho manifestó: “Uno pensaba que era intocable o que a uno no le iba a pasar, pero en esta vida nadie es indispensable. No hice una cosa terrible, pero se formó un precedente de que las cosas se tenÃan que hacer distintas en la selección para que se dieran los resultados. Cuando volvÃ, no me sacaba nadie. Me tenÃan que sacar con las patas para adelante, pero por una estupidez mÃa no me iban a volver a sacarâ€.
Y concluyó: “Tengo 34 años, ya pasé a ser un jugador veterano, entre comillas. Para la vida estoy joven, pero para el fútbol ya paso a ser casi un jugador veterano. Uno tiene que pensar que cada vez está más cerca (el retiro). El tiempo lo decidirá, pero sé que cada vez está más cercaâ€.