8 de abril de 2024
Es argentino, maneja drones de guerra en Ucrania y motiva a los soldados con mate: �??Es todo muy precario�?�
Maximiliano Barrientos (32) asegura que llegó como voluntario a la región de Donetsk hace menos de dos meses y se encontró con una realidad que no imaginaba: falta de tecnología, armamentos, equipamiento y presupuesto. Forma parte de un escuadrón compuesto por latinos y pide donaciones a través de sus redes sociales
La última vez que Infobae entrevistó a Maximiliano Barrientos (32) fue en diciembre de 2020 cuando estaba en ParÃs. El cineasta habÃa arribado desde Posadas, Misiones, su ciudad natal, para hacer una producción a nivel internacional y filmar su primer cortometraje. Pero el COVID-19 frustró sus planes y tuvo que aprender a sobrevivir al quedar varado por la pandemia. Tal es asà que cobró notoriedad en los medios argentinos cuando se puso a vender chipá a los pies de la Torre Eiffel y su emprendimiento gastronómico causó furor entre los parisinos.
Hoy, Maxi vuelve a ser noticia. Pero no por sus pelÃculas ni su arte culinario sino porque él cuenta que es uno de los argentinos que pelean en la guerra de Ucrania contra los rusos. Según su relato, llegó hace menos de dos meses ofreciendo sus servicios como piloto de drones y se encontró con una realidad que no imaginaba: falta de tecnologÃa, armamentos, equipamiento y presupuesto.
“Es todo tan precario como en Malvinasâ€, sostuvo Maxi al hacer una comparación de las carencias sufridas por las tropas argentinas en el conflicto del Atlántico Sur de 1982 con las que padecen por estos dÃas las tropas ucranianas. “Me encontré con gente que ata los drones con cintas y alambres, y que busca instructivos en YouTube para mejorar su performanceâ€, describió sobre la realidad que experimentan los integrantes del Escuadrón Valkiria, un batallón independiente que defiende al territorio en la primera lÃnea de combate. “Estamos a cinco kilómetros del enemigoâ€, aseguró.
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Al igual que ocurrió en la Guerra de Malvinas, Maxi recordó que en Ucrania reclutaron a jóvenes que apenas habÃan cumplido los 18 años sin ninguna formación militar y que las fuerzas armadas también solicitan donaciones a menudo para poder solventar los gastos de los soldados.
“La gente hace vaquitas en los barrios. Hay niños vendiendo estampitas por monedas. Grupos en Facebook y Whatsapp pidiendo dinero, y familias recolectando ropa y comida para mandarles a los chicosâ€, contó sobre lo que sucede en las zonas urbanas que aún quedan en pie a pesar del bombardeo enemigo.
Muchos usuarios que visualizan sus videos y dejan comentarios cuestionan la veracidad de los mismos, ya que Maxi casi no muestra el entorno y rara vez aparecen otras personas. Frente a esto, él responde que evita dar precisiones por cuestiones de seguridad y no ser vÃctima de espionaje. Lo mismo en relación a preservar la identidad de sus compañeros. Maxi contó que su base militar se encuentra en la región de Donetsk, que está ubicada al este, sobre el rÃo Kalmius. “Vine porque tengo amigos ucranianos que estaban peleando en las trincheras. Como yo tuve formación militar como voluntario en el Regimiento de CaballerÃa de Tanques de Puerto Deseado, Santa Cruz, tomé coraje y decidà usar todos esos conocimientos para ayudar a mis camaradasâ€, resaltó con orgullo el misionero, quien no dudó en poner a disposición del ejército ucraniano su destreza como piloto de drones FPV.
“Yo soy piloto de FPV, pero de pasión, nada más, solamente competición. Nunca pensé en ir a la guerra. Entonces me armé un plano, me armé un libro de estrategia. Y dije ‘voy a ir a Ucrania con la intención de armar un escuadrón de latinoamericanos pilotos de drones’ sin saber qué era lo que me deparaba. Llegué a Polonia, crucé la frontera y me tomó 20 minutos convencer a un comandante de lo que de lo que yo podÃa hacerâ€, aseveró con mucha convicción.
Maxi contó que el militar ucraniano le entregó armamento, lo subió a un vehÃculo blindado y lo llevó hasta el que serÃa su escuadrón. “Firmé contrato y me pagan 3 mil euros por mesâ€, especificó sobre su nuevo trabajo.
La etapa que hoy está viviendo Maxi justo coincidió con un momento muy particular de su vida, que él considera como una señal. “Estaba escribiendo el guion para hacer una pelÃcula sobre Malvinas y para eso entrevisté a un historiador que me hizo un repaso de todas las leyendas e historias que contaron los pilotos de aviones y ahà me envalentonéâ€, admitió.
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“Me contó que como en Malvinas habÃa radares que los detectaban, los hacÃan volar bajo; bien al ras del mar. Entonces, yo le pasé ese dato a mi comandante y lo pusimos en práctica. Empezamos a volar los drones al ras del agua para impactar a buques. Lo probamos y funcionó. De hecho, las bombas que usamos son todas de rebote, las mismas que usaban en Malvinas, solo que más pequeñasâ€, especificó.
Y puso como ejemplo que “al soltar esas bombas, rebotan y pegan en el blancoâ€. Maxi sostiene que en su escuadrón usan las mismas técnicas que utilizaban los pilotos bombarderos en Malvinas, que es hacer un ‘zoom y boom’. Esto se traduce en “bajar en picada, calcular la trayectoria, lanzar la bomba y huirâ€.
Con respecto al uniforme que lleva, el misionero remarcó que se lo compró él y que le mandó a coser una bandera argentina en el pecho. La boina que luce cuando no usa casco también es de su propiedad y tiene bordada la “V†de Valkiria, en homenaje a su escuadrón. Entre sus pocas pertenencias, figura el mate; el cual se convirtió en un sÃmbolo de hermandad entre argentinos y ucranianos.
“El tema del mate Malvinas también lo habÃa estudiado para mi documental. Era la moral de los pilotos y acá en Ucrania es lo mismo. Cuando empecé a tomar mate, todos pensaron que era un narcótico porque yo comÃa y dormÃa poco y siempre estaba energético y despabiladoâ€, señaló Maxi sobre todo el folclore que se creó alrededor de esa infusión completamente desconocida para los ucranianos. “Cuando les hice probar el mate quedaron fascinados. Ahora, un kilo de yerba no me dura ni cuatro dÃasâ€, ironizó.
Las jornadas de trabajo son arduas y extensas: van de 8 a 12 horas. Y cuando llega la hora del descanso Maxi asegura que logró imponer a la cumbia y el chamamé entre los soldados al igual que el mate. Incluso, en noches de tertulia, contó que él los motiva con la historia del general José de San MartÃn. “La otra noche, los argentinos organizamos una payada y les contamos a los ucranianos que fue el hombre que atravesó a caballo todo un continente para poder liberar a América y quedaron impactadosâ€, ejemplificó.
A diferencia de él, que detalla su dÃa a dÃa en su Tik Tok @retrocritica, hay otros argentinos que prefieren no exponerse ante la prensa por temor a su integridad fÃsica. “Yo no tengo familia y tampoco tengo miedo que tomen represalias en mi contra. Yo soy argentino pero no estoy representando a Argentina en esta guerra. Solamente llevo la bandera celeste y blanca en el pecho porque si caigo en combate, prefiero hacerlo con estos colores. Estoy acá porque hay que detener a Putin y tengo los huevos para hacerloâ€, aseveró.
Maxi lleva adelante una campaña en sus redes para reclutar a más voluntarios argentinos y latinoamericanos y conseguir donaciones. “Necesitamos más drones y armamento para frenar al enemigoâ€, suplicó.
Con respecto a su cruzada, confirmó que “hay 30 argentinos que están en camino, muchos de ellos enfermeros y doctores†y que también recibieron “10 drones por parte de una pareja que trabaja con impresiones 3Dâ€.
Por último, enfatizó en que no es conveniente alistarse en la guerra solo por dinero: “El frÃo que hace acá, las carencias que pasamos y los bombazos que te pegan a poca distancia no son para cualquiera. Moralmente es desgastanteâ€. Sin embargo, admitió que el trabajo que hacen los pilotos de drones “no es tan peligroso y es mucho más útil porque consiste en buscar al enemigo con una mira telescópica y destruirloâ€.
Más allá de que muchos de sus videos se hicieron virales y uno de ellos fue TT en Twitter, las crÃticas hacia su persona están a la orden del dÃa. “Venà hacer patria acá a tu paÃs y deja de hacer el ridÃculoâ€, le escribió un seguidor de Tik Tok mientras que otros le reclaman que está ayudan a un paÃs que apoyó al Reino Unido en la guerra de Malvinas. “Este vendido no me representa, se fue allá porque no sabe trabajar acáâ€, arremetió otro seguidor. Pero él, lejos de amedrentarse, también da batalla desde sus redes.