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3 de abril de 2024

De estar dos años sin jugar a ser goleador en Reserva: Nacho Rodríguez, el 9 uruguayo que podría debutar con Boca Juniors en la Sudamericana

La historia de un centrodelantero que pide pista y viajó con el plantel xeneize a Bolivia para el estreno frente a Nacional Potosí

Goles de Nacho Rodríguez en las finales de Libertadores Sub 20 de Boca />
Goles de Nacho Rodríguez en las finales de Libertadores Sub 20 de Boca

Puede que a Boca Juniors le sobren centrodelanteros de calidad, pero así como Edinson Cavani, Darío Benedetto y Miguel Merentiel son ponderados y priorizados por Diego Martínez, no habría que descartar que en el corto plazo también se sume a esta lista Ignacio Rodríguez, el goleador de la Reserva. La historia de la promesa nacida en Mataderos, con ciudadanía uruguaya, que tiene cómo ídolo a Luis Suárez.

Aunque su abuelo paterno es charrúa, Nacho nació y se crió en el barrio porteño de Mataderos, donde empezó a patear la pelota por herencia de pasión. Su primer club de baby fue Kimberley, de Villa Devoto, aunque rápidamente se adaptó a las dimensiones de la cancha de once con un fugaz paso por All Boys y más tarde Huracán, donde militó durante los años 2017 y 2018, siendo suplente de Juan Gauto, extremo surgido en la Quema que integró las juveniles albicelestes y fue transferido al Basilea de Suiza.

En 2019, llegó la oportunidad de probarse en Boca, con la carga emotiva y presión extra encima por llevar los colores en su sangre, al igual que sus padres (que no se pierden un partido del Xeneize y cuentan con abono en Platea Baja y hasta estacionamiento en la Bombonera). Rodríguez gustó y quedó en la Ribera, con edad de Octava División. Atravesó un período de adaptación lógico a su edad y no fue fichado inmediatamente en AFA, sino que en su primer año integró el plantel de la categoría 2004 en Liga Metropolitana (paralela al campeonato juvenil por excelencia).

En 2020, los torneos juveniles se postergaron por la pandemia del coronavirus y las competencias quedaron inconclusas. Pero el sinsabor para Nacho se replicó en 2021, cuando una fractura de peroné y tobillo lo obligó a permanecer más de siete meses fuera de las canchas. Justo antes de iniciar el torneo, en el mes de marzo, pasó por el quirófano y prácticamente no tuvo acción por dos años. Es más, ni siquiera llegó a integrar un banco de suplentes, perdió estado físico y quedó desfasado con la preparación de sus compañeros, que se consagraron campeones invictos.

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El peor momento para Nacho: en el hospital tras sufrir una fractura de tobillo y peroné

Fue un momento duro, en el que muchas cosas se le cruzaron por la cabeza. Son pruebas que los aspirantes a futbolistas profesionales deben atravesar para saber de qué están hechos interiormente. Casi sin rodaje en Boca, no renunció a su sueño y decidió luchar en 2022, cuando Walter Pico lo consideró para la Quinta División cuando ya tenía 17 años y casi nulo rodaje con la camiseta azul y oro. Esa temporada peleó el puesto con Valentino Simoni, otra de las joyitas ofensivas de la cantera que acaba de firmar su primer contrato. A fuerza de goles y buenos rendimientos, Rodríguez justificó la confianza del entrenador y exhibió su potencial pese a haber “regalado” dos años sin actividad.

Su gran año lo llevó a ser citado por la Selección Sub 20 de Uruguay, puesto que ya había sacado la ciudadanía por parte de su abuelo y estaba próximo el Sudamericano y Mundial de la categoría (que finalmente se llevó a cabo en Argentina). Nacho fue llamado por el DT Marcelo Broli y trabajó durante 10 días en el Complejo Celeste, casa del combinado nacional charrúa. Sus compañeros fueron, nada más ni nada menos, que los futuros campeones mundiales sub 20, que vencerían a Italia en la final disputada en La Plata).

A pesar de la grata experiencia, no fue incluido en la lista mundialista de Uruguay. Vale aclarar, él abrió la puerta para jugar con la camiseta charrúa sabiendo que no estaba en los planes de Javier Mascherano para una Albiceleste que contó con nombres importantes que ya tenían roce en Primera División como Matías Soulé (Juventus), Luka Romero (Lazio), Alejo Véliz (Rosario Central), Ignacio Maestro Puch (Atlético Tucumán), Juan Gauto (Huracán) y Brian Aguirre (Newell’s). La de Uruguay fue más una apuesta deportiva que con el corazón, ya que Nacho se siente igual de argentino que cualquiera.

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Junto a Edinson Cavani, en un entrenamiento con el plantel profesional

Ese cierre con convocatoria internacional lo llenó de fe para el 2023. Por fin pudo realizar una pretemporada completa, con una base física en el lomo, y explotó: fue goleador de la Cuarta División con 14 goles en apenas 11 partidos. Enseguida subió a Reserva, donde también empezó a pagar con goles, y a mediados de año participó con el plantel que viajó a Chile a jugar la Libertadores Sub 20 que Boca Juniors se adjudicaría en la final ante Independiente del Valle de Ecuador. ¿El autor de los tantos en el 2-0 en La Serena? Ignacio Rodríguez, claro.

Tras la conquista continental presenciada por el mismísimo Juan Román Riquelme, que todavía no había hecho oficial su candidatura como presidente para las elecciones de ese año, el 9 fue número fijo para afrontar la final intercontinental de la categoría ante AZ Alkmaar de Países Bajos, el campeón europeo. Fue titular y, aunque no pudo anotarse en el tanteador, se dio el gusto de gritar campeón en el escenario de su vida: la Bombonera. Tan importantes fueron esos dos títulos para el joven de 19 años (recién cumplirá los 20 en noviembre) que se tatuó ambos trofeos en una pierna.

Jorge Almirón, por entonces entrenador de la Primera, lo tuvo en cuenta para participar de algunos entrenamientos pese a contar con jugadores de renombre en su plantel. Así fue que esporádicamente se sumó a los trabajos del primer equipo, a la espera de poder dar el salto definitivo y ser llamado por el Consejo de Fútbol para firmar su primer contrato, objetivo que cumplió a principios de este año luego de mantener su nivel a lo largo del segundo semestre de 2023.

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El posteo de Nacho Rodríguez junto a Ariel Molas y Lautaro Di Lollo, camino a Sucre y Potosí para jugar con Boca por Copa Sudamericana

“A Nacho lo tendría que venir a buscar el Manchester para que se vaya de Boca”, es lo que dicen desde el entorno de este bostero sanguíneo, al que no se le cruza otra cosa por la cabeza que debutar en Primera con la casaca de sus amores. Y es que inclusive ya fue sondeado por uno de los dos clubes más grandes de Uruguay, que contemplando que no ocuparía una plaza de extranjero, se fijaron en sus cualidades. Lejos de obnubilarse, Rodríguez se centró en la meta de ir en busca de otra Libertadores Sub 20, algo que se frustró en la final contra Flamengo por la derrota 2-1 en Maldonado, Uruguay. Otra vez, fue él quien convirtió para el Xeneize en el duelo definitorio ante los cariocas.

El chico que orgullosamente publicó en su cuenta de Instagram una foto junto a Raúl Cascini el día de la celebración de su primer contrato con Boca (la rúbrica fue hasta diciembre de 2028) dio un paso más en su carrera y se ilusiona: tras ser confirmado en la lista de buena fe para la Copa Sudamericana 2024, a última hora fue incluido en la excursión a Sucre y Potosí junto a otros juveniles como Sebastián Díaz Robles, Lautaro Di Lollo, Ariel Molas, Román Rodríguez, Milton Delgado, Julián Ceballos e Iker Zufiaurre.

Hoy Ignacio Rodríguez podría ser considerado por el cuerpo técnico como el cuarto delantero detrás de Edinson Cavani, Miguel Merentiel y Darío Benedetto. De estos tres, solamente el Pipa viajó a Bolivia para el estreno por Sudamericana. Mientras Nacho transita el sueño de jugador-hincha, los fanáticos de Boca pueden esperanzarse porque desde la cantera vienen más goles para el equipo.

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