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11 de diciembre de 2014

JUICIO DE LA PERLA - Represores rompen pacto de silencio, pero sin resultados

El imputado Barreiro dio datos sobre tres lugares donde habría restos de víctimas. Ayer la Justicia no logró llegar con precisión a los mismos.


Las revelaciones del represor Ernesto “Nabo” Barreiro sobre sitios dentro y fuera de la Guarnición Militar Córdoba, donde supuestamente habría restos de desaparecidos de la dictadura cívico-militar, no produjeron aún ningún resultado positivo. Así lo expresaron a LA MAÑANA el presidente del Tribunal Oral Federal Nº 1 que juzga la megacausa La Perla, Jaime Díaz Gavier, el fiscal Facundo Trotta y el abogado querellante Claudio Orosz. Ayer, el Tribunal, las partes mencionadas, y los imputados Barreiro, José Hugo “quequeque” Herrera, Héctor “Palito” Romero y Luis “el Hombre del Violín” Manzanelli, junto al defensor del primero, Osvaldo Viola, más técnicos del Equipo Antropología Forense (EAF) recorrieron por más de seis horas dos de los tres puntos que el represor marcó como plausibles de contener restos de víctimas de la dictadura. 
El primero de ellos se ubica relativamente cerca de los hornos de La Ochoa, donde actualmente el EAF trabaja sobre huesos humanos de supuestas víctimas de la dictadura. Allí hay otros dos hornos, prácticamente destruidos y cubiertos de maleza, donde no se vislumbraron indicios. 
El segundo lugar al que se refirió Barreiro está más alejado del edificio de La Perla. Se llega por un camino de tierra que une la Ruta 20 con La Calera. Díaz Gavier dijo que no se pudo llegar a este lugar, y no queda claro si es o no el señalado por los imputados.
El tercer lugar, al que no se llegó ayer, se ubicaría muy cerca del lago Los Molinos, en Villa Ciudad de América. Aún no hay fecha para realizar la inspección ocular de este punto.
“No se ha encontrado el lugar donde dicen los imputados que están los restos, pero la investigación continuará con el Equipo de Antropología Forense”, afirmó Díaz Gavier cuando se dirigía al segundo punto mencionado por Barreiro, y los celulares comenzaban a quedarse sin batería. 

18 nombres

Aunque había expectativas por la declaración del “Nabo”, emblemático personaje de la ferocidad de La Perla, nada anunciaba que la audiencia Nº 197 (coincidente con el Día Universal de los Derechos Humanos) de la causa que juzga las violaciones a los derechos humanos en el mayor campo de concentración del interior del país, iba a significar el comienzo del fin del “pacto de silencio” de los represores. 
A poco de comenzar el debate, y tras solicitar una sala sin público, Barreiro reveló los tres sitios mencionados arriba donde podrían haberse enterrado o quemado los cuerpos de víctimas de La Perla. Acto seguido, brindó al TOF1 una lista con 18 nombres de desaparecidos, cuya fecha de secuestro este diario no publicará por respeto a los familiares. 
El “Nabo” Barreiro, señaló Viola a este diario, es el vocero de un “equipo de investigación” que desde la cárcel de Bouwer “intenta ayudar a paliar el dolor de muchos deudos e indicar algunas guías para que el tribunal pueda encontrar algunas personas”. El “equipo” está integrado por los represores mencionados arriba. 
Con los datos conocidos, Díaz Gavier ordenó la partida a la Guarnición Militar de más de 10 mil hectáreas. La numerosa comitiva de decenas de vehículos cuatro por cuatro partió cerca de las 12,30 horas de ayer desde Córdoba, otra vez rumbo a La Perla. La jornada finalizó pasadas las 18.30, sin resultados. 

Por “Google Earth”
Jueces y partes coinciden en destacar la importancia de esta primera “colaboración” de los imputados en la búsqueda de víctimas, algo que no sucedía desde la “confesión” del fallecido teniente coronel Bruno Laborda, en 2004. “Es importante porque empezaron a hablar, aunque con efectos procesales nulos”, subrayó el querellante Orosz.
El fiscal Trotta dijo a este diario que las declaraciones de Barreiro permiten confirmar que los huesos hallados recientemente en los hornos de La Ochoa, próximos a la Perla, “son víctimas de la causa”. Además, ratificó que los 18 nombres brindados por Barreiro corresponden a desaparecidos. “Es positivo que hayan declarado, pero aún no hay resultados plausibles”, indicó.
Si bien los declarantes quedaron al borde de la autoincriminación (por la teoría del dominio del hecho funcional, predominante en materia de derechos humanos), en ningún momento admitieron haber sido ellos quienes ejecutaron, enterraron en fosas o quemaron en los hornos a las víctimas. “Su estrategia defensiva es que ellos secuestraron y sacaron información, pero no mataron, ni participaron en fusilamientos, ni en enterramientos”, explicó Orosz. 
En esa estrategia, Barreiro y su “equipo” aseguran -a través del abogado Viola- que “conocen” los lugares donde supuestamente hay restos porque “los buscaron por Google Earth”, un explorador satelital para visualizar cartografía, a partir de datos que “están en el expediente” de la megacausa. 
“En los expedientes se encontrará la verdad, sólo que no saben leerlo”, remarcó Viola, y agregó que hasta ahora, ninguno de los datos conocidos sobre fosas comunes, “como los que dio José Solanille (el arriero de los campos de La Perla, que fue testigo de hechos escalofriantes protagonizados por la patota) han dado resultados”.
Para Díaz Gavier, la actitud de los represores constituye un hecho de “mucha significación, porque efectivamente nunca ha ocurrido que imputados en esta causa expresen su voluntad de colaborar esclareciendo estos hechos, lo cual implicaría toda una posición muy distinta a la que históricamente han venido manteniendo hasta ahora”.


 

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