8 de diciembre de 2022
Cierre del Congreso: treinta años después, Castillo imitó a Fujimori
El 5 de abril de 1992, el entonces presidente Alberto Fujimori -respaldado por las fuerzas armadas- decidió cerrar temporalmente el Congreso de la Nación argumentando entre otros motivos, que obstruía �??la lucha contra la subversión�?� que representaban Sendero Luminoso y el MRTA.
La decisión del presidente de Perú, Pedro Castillo, de cerrar temporalmente el Congreso, llamar a elecciones y mientras tanto gobernar vÃa decretos remite al llamado “fujimorazo†de abril de 1992, cuando el entonces mandatario Alberto Fujimori también dispuso clausurar el parlamento e inició una gestión que llamó de Emergencia y Reconstrucción Nacional.
“He decidido tomar las siguientes trascendentales medidas: primero, disolver temporalmente el Congreso de la Repúblicaâ€, abrió su discurso Fujimori en la noche del domingo 5 de abril de hace poco más de 30 años.
El mandatario intervino sobre otros varios organismos de la República –la ContralorÃa General, el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público- y dejó en suspenso los artÃculos de la Constitución de 1979 que chocaran contra la instauración de su Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional.
Fujimori contó entonces con el respaldo pleno de las Fuerzas Armadas, que de inmediato llenaron las calles de Lima y las principales ciudades de tanques y militares para inhibir cualquier atisbo de protestas.
Las palabras de Castillo y su antecesor coincidieron en considerar al legislativo un obstáculo para las leyes que, argumentaron ambos, eran necesarias para recuperar la economÃa del paÃs, pero hace 30 años Fujimori tenÃa otra cuestión para la queja: ese Congreso, afirmó, obstruÃa “la lucha contra la subversión†que representaban Sendero Luminoso y el MRTA.
Las medidas del Ejecutivo ahora concentrado en Fujimori fueron acompañadas de las detenciones domiciliarias de varios legisladores, entre ellos los jefes de las dos cámaras, el senador Felipe Osterling Parodi y el diputado Roberto RamÃrez del Villar Beaumont.
Hubo, además, secuestros y persecuciones a otros dirigentes, cierre de medios y control estricto sobre lo publicado en los que permanecieron abiertos.
El Congreso, o lo que quedaba de él, votó dos veces la vacancia presidencial por incapacidad moral de Fujimori: una el 6, apenas un dÃa después del discurso del mandatario, y otra el 9, en una inédita sesión realizada en la casa de una legisladora.
Más aún, el martes 21 de abril, el diputado Máximo San Román llegó a asumir la presidencia en el auditorio del Colegio de Abogados de Lima, aunque se trató de un hecho casi simbólico, igual que su gestión en las sombras.
Para entonces, Perú ya habÃa sido expulsado del grupo RÃo y EEUU suspendido los acuerdos comerciales y militares con el paÃs, mientras presidentes de la región (el argentino Raúl AlfonsÃn, el colombiano Belisario Betancur, el brasileño José Sarney y el uruguayo Julio Sanguinetti) condenaban el golpe en un comunicado conjunto.
La OEA, en cambio, demoró sus decisiones, organizó varios encuentros y una visita al paÃs y terminó, por omisión, casi avalando al Ejecutivo.
Fujimori llamó a elecciones para noviembre para un Congreso Constituyente Democrático, en el que el oficialismo tuvo amplia mayorÃa.
Ese Congreso, en enero de 1993, declaró a Fujimori presidente constitucional. Después, claro, ese congreso sancionó una nueva Constitución, todavÃa vigente. Y un par de años más tarde, el jefe de Estado conseguÃa la reelección.
En el 2000 llegarÃa su renuncia, enviada desde el exterior y por fax, cuando la prensa difundió que el Gobierno compraba votos de legisladores.
De aquel autogolpe de 1992 Fujimori nunca se arrepentirÃa. En 2017, ya condenado en Perú por varias causas –entre ellas dos por crÃmenes de lesa humanidad-, el expresidente usó el aniversario de su discurso de abril para compartir este mensaje en su cuenta de la red Twitter: “Para hacer tortillas hay que romper huevos. Alguien tenÃa que hacerlo. Desde la cárcel les digo: Valió la penaâ€.
Para hacer tortillas hay que romper huevos. Alguien tenÃa que hacerlo. Desde la cárcel les digo: Valió la pena!.
— Alberto Fujimori Fujimori (@albertofujimori)April 5, 2017



