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DEPORTES

22 de abril de 2016

Pasión cordobesa: una multitud asistió al inicio del Rally Argentina

Un lujo. El Superespecial en el Centro Cívico marcó la apertura de la 36° edición de la cita mundialista. La noche, el circuito sobre asfalto y la simpatía de los pilotos hicieron vibrar a los espectadores. Ogier y Sordo, al frente.


Cuando escuchó que desde una de las tribunas tubulares, lo llamaron a coro, dejó de lado las indicación de su agente de prensa, se aproximó al primer vallado y decidió cruzar. Así, Jari-Matti Latvala desentonó con el resto de sus colegas, que prolijamente había acudido a la firma de autógrafos con algunos fanáticos. Así, con ese pequeño acto de rebeldía, se marcó un punto de quiebre entre la multitud que se presentó en el Centro Cívico y la caravana que le da vida al Rally Argentina. El finlandés, ganador de esta prueba en 2014, se prestó para las fotos cara a cara con los fans, y le dio mucha mayor calidez a una ya agradable tarde cordobesa. 

El prólogo demostró, entonces, la predisposición desde uno y otro lado para hacer de este primer Superespecial de la edición 2016 de la prueba, una noche distinta. El asfalto, el look distintivo de los bólidos, que lucieron un pack de luces extra sobre los capós, y el encuadre dado por el “Panal” (iluminado con los colores de la bandera argentina) y los puentes, conformaron un escenario único.

Puntual, a las 19.08, Eric Camilli pisó el acelerador de su Ford Fiesta WRC y dio comienzo a la acción. Fue un show, con unas 35 mil personas en las tribunas, digno del primer mundo. La organización, la seguridad y el comportamiento del público en general, dieron una muestra más de que, en Córdoba, es posible poner puestas de semejante magnitud.

Mariano Iannaccone, animador de la jornada junto con Alberto Panella, tuvo la ocurrencia de bautizar el salto, en complicidad con la gente, como “Jorge Recalde”. El recuerdo para con “el Cóndor” (ganador de la prueba en 1988) reforzó el lazo. En aquel salto, el único en el trazado urbano de 1.500 metros, Thierry Neuville arrancó la primera ovación en pista. La espectacularidad, a metros de distancia.

Se sabe, en lo deportivo, salvo algún percance, los tiempos, las ventajas para uno u otro, son intrascendentes. De hecho, anoche ni las hubo. Sebastien Ogier (Volkswagen Polo R WRC) y Dani Sordo (Hyundai i20 WRC) quedaron a tope en la clasificación, con un tiempo de 1m29s.

La cosa pasó por otro lado. Por vitorear a los World Rally Car y las destrezas de sus pilotos, y por animar a aquellos que, sin la potencia de los “purasangre”, también se entregaron al espectáculo. Fue el caso, por ejemplo, de Luciano Preto, quien equivocó el camino y “cortó” por el medio de una rotonda. La salida del 208 Maxi Rally rumbo al Parque Cerrado en Carlos Paz fue a puro aplauso.

Antes, hubo un momento especial, con cuenta regresiva incluida. Cuando le tocó salir a pista a Marcos Ligato, gran parte del público contó hacia atrás y luego lo ovacionó al momento de desplegar toda la potencia de su Citroën DS3 WRC. El nacido en Río Ceballos es la esperanza local para meterse entre los de arriba.

El aliento también apareció para “el Negro”, un can callejero extraviado en medio del circuito que hizo renegar a algunos agentes de la Policía. El “ole” de la gente provocó risas entre aquellos que, tras una hora y media de ver pasar autos, no quería abandonar su lugar.

Los únicos reproches llegaron cuando le tocó hablar al intendente Ramón Mestre. Un coro de silbidos opacó su discurso de apertura.

El rally está en marcha. Los cordobés demostraron ser los dueños de la fecha argentina. Fue un inicio con todas las luces.

Cara a cara. Jari-Matti Latvala fue de los más requeridos por el público. Respondió a todos. (Foto: Sergio Cejas)


 

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