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23 de abril de 2022

El Museo de Informática cierra al público pero sigue en pie como una reliquia de la región

Por Melisa Avolio 22-04-2022 | 12:36 Fotos: Eliana Obregón

Su patrimonio busca mantener vigente el desarrollo de la industria de la informática en el país / Foto: Eliana Obregón

“Un día vino un señor japonés de unos 80 y pico de años, se paró frente a una máquina que hay en la sala y se puso a llorar. Me acerco, él no hablaba castellano, yo no hablaba japonés, así que nos comunicamos en un inglés medio entreverado. Me contó entre lágrimas que él fue durante muchos años el encargado de manejar el robot que hacía el enrejado de esa máquina”, recordó en una entrevista con Télam Alicia Murchio, co-fundadora del Museo de Informática de Argentina junto a su esposo, Carlos Chiodini.

Esta es una de las miles de anécdotas de visitantes que confluyen en este museo nacido en 2010 como parte de una fundación, que se posiciona como una reliquia en la región y entre los mejores de su tipo junto a los de Estados Unidos, Alemania, España e Inglaterra.

Su patrimonio no solo está conformado por más de 48.000 piezas, sino por la misión de mantener vigente el desarrollo de la industria de la informática en el país, recuperando reliquias como la computadora que creó en su juventud el ingeniero aeroespacial argentino Pablo de León, quien ahora diseña trajes espaciales en la NASA, y conservando una réplica de Clementina, la primera computadora científica traída al país en 1960.

Pero el museo también ha abierto las puertas del mundo para explicar, por ejemplo, el rol de la tecnología en el espionaje desde la Segunda Guerra Mundial a la actualidad, brindar un recorrido interactivo sobre el mundo de los videojuegos, presentar una exposición sobre el aporte de las mujeres a la tecnología, entre cientos de muestras, charlas y talleres.

A partir de mayo, esas exhibiciones quedarán a puertas cerradas: “La sala de exposiciones cierra porque el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires nos quitó la habilitación en 2020, en plena pandemia, y hace dos años que estamos tratando de tener una nueva habilitación y no lo logramos”, relató a Télam Carlos Chiodini, sobre

la lucha que llevó adelante para mantener abierto el museo

.

En el futuro, esta institución seguirá en pie como espacio de investigación, biblioteca y exposición itinerante, intentando “adaptarse” a la nueva realidad y con la “esperanza” de que algún día pueda volver a abrir sus puertas al público, contaron visiblemente emocionados los fundadores.



De tener 600 computadoras en la casa a crear el museo

“Todo empezó de forma muy casera”, rememoró Alicia. “Carlos es coleccionista y como docente quería mostrarle a sus alumnos la diferencia de almacenamiento entre una máquina vieja y una nueva, y así empezó a reunir piezas”.

De repente, el matrimonio comenzó a recuperar máquinas y máquinas, algunas que encontraron hasta en la calle: “Nuestros hijos ya se habían ido, así que llegamos a tener 600 computadoras en casa”.

“Hasta que le dije a Carlos: ‘Y si en lugar de una colección privada; ¿no te parece que esto también lo tiene que ver la gente? Que se maraville como me pasa a mí”, recordó Alicia, quien también se dedicó a la docencia, sobre esa noche de 2008 en que nació la idea del museo y finalmente se concretó.



Los rincones

En el museo las personas no solo ven reliquias de la informática funcionando, sino que también aprenden: “En las visitas, intentamos sacar a la luz los mitos y las leyendas: quién hizo esto, quién hizo lo otro. Por ejemplo, la gente suele creer en la aparente rivalidad entre (Steve) Jobs y (Bill) Gates”, comentó Carlos.

También hay un espacio exclusivo dedicado a la industria nacional, que se tradujo en una exhibición llamada “Hecho en Argentina” que fue declarada de interés cultural, donde se podía ver toda la línea de Fate Electrónica, las máquinas que desarrolló en los ´70 la empresa cordobesa Microsistemas, las computadoras “Drean Commodore”, hasta una réplica de Clementina.

“Si vos conocés tu pasado, podés pensar qué puede ser de tu futuro. El museo le aporta a las nuevas generaciones conocer qué industria en informática hubo en el país”destacó Carlos

Más allá de ver funcionando una máquina del pasado, el público también podía conocer historia detrás de ella: desde el manual de usuario hasta cómo se consiguió.

“Vengo de la Industria del turismo, visité por primera vez el Museo en la Noche de los Museos y quedé fascinada. Al ver el programa del Voluntariado para redes me postulé. Soy muy curiosa, todos los días aprendo algo nuevo leyendo e investigando, eso me motiva un montón y poder aportar de alguna manera al museo”, contó a Télam Bárbara Fraga, voluntaria a cargo de las redes del museo.

Para ella, entre las piezas más destacadas están la réplica de Enigma, el Telex y las primeras computadoras portátiles. “A mí, particularmente me gusta la enciclopedia Encarta y la sección de juegos en el primer piso”, remarcó.

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El futuro del Museo

Los sábados 23 y 30 de abril serán los últimos días para visitar el museo, ubicado en Marcelo T. de Alvear 738, en la ciudad de Buenos Aires. Luego, “no nos vamos a reinventar, vamos a adaptarnos a esta nueva realidad”, aclaró Carlos.

“Se mantendrá activa la biblioteca y el espacio de investigación con cita previa, haremos exposiciones itinerantes y continuaremos con la divulgación a partir de las redes sociales del museo”, agregó.

Alicia destacó que también se van a dedicar a traducir al español artículos de investigación de la historia informática, dado que la mayoría están en inglés.


También, crearán una plataforma online para seguir brindando los cursos, que antes eran presenciales: “En el tema educativo, apuntamos al ‘grupo olvidado’ de personas, que son quienes tienen entre 45 y la jubilación”, destacó Carlos.

Remarcó que “no es tan fácil la tecnología para una persona de 60 años, es muy difícil el cambio” y que “por eso quieren ayudarlas”.

“Tengo que agradecerle, en primer lugar, a los voluntarios porque nos siguieron siempre y ahí están. Después a la gente que se solidarizó con nosotros en estos dos años que intentamos volver a tener la habilitación de la sala”, enfatizó Carlos, sobre el apoyo que recibieron durante la pandemia.

Alicia expresó el “orgullo” por todo lo logrado: “En cuanto a patrimonio, somos el segundo en el mundo y estamos ahí con el Computer History Museum. Así que sigo con esperanzas de que algún día volvamos a abrir al público, sigo creyendo en que va a llegar el milagro”.
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