18 de septiembre de 2026
Irán acelera la reconstrucción de una instalación de Parchín vinculada a su antiguo programa nuclear militar
Imágenes satelitales muestran maquinaria pesada y nuevos refuerzos de hormigón en Taleghán 2, un complejo bombardeado dos veces por Israel desde 2024, mientras el OIEA denuncia que lleva más de seis meses sin poder inspeccionar el terreno
Irán ha acelerado en las últimas semanas la reconstrucción de una instalación fuertemente fortificada dentro del complejo militar de Parchín, al sureste de Teherán, con antecedentes de investigación nuclear militar y atacada en dos ocasiones desde 2024. Imágenes satelitales tomadas el 13 de septiembre y analizadas por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS) muestran una intensa actividad constructiva en la planta conocida como Taleghán 2.
Según informó Iran Insight, sitio especializado en asuntos iraníes, las fotografías, captadas por Vantor Technologies, empresa de imágenes satelitales, revelan que Irán levantó una gran lona sobre la estructura subterránea destruida para ocultar el trabajo bajo ella a la vigilancia satelital y aérea. El medio detalló que las imágenes muestran camiones volquete, topadoras, bombas y mezcladoras de hormigón, y grúas operando en distintos puntos del predio, además de un nuevo refuerzo de hormigón en uno de los laterales de la instalación, pensado para ofrecer mayor protección frente a un ataque aéreo.
El propio informe del ISIS, publicado el jueves, precisa que los trabajos de reparación comenzaron en junio, cuando se sellaron tres orificios abiertos por bombas antibúnker en un ataque previo. Las imágenes de junio y julio revisadas por el instituto mostraron esos agujeros siendo excavados, recubiertos con acero de refuerzo y preparados para recibir tapas permanentes de hormigón. Se trata de la segunda vez que Teherán reconstruye Taleghán 2 en menos de dos años.
La instalación original fue destruida en un bombardeo israelí en octubre de 2024. Irán inició su reconstrucción en mayo de 2025 y, para comienzos de 2026, había levantado un búnker reforzado, encerrado en hormigón y cubierto con tierra, con barreras adicionales y protección antidrones. En noviembre de 2025, nuevas imágenes mostraron en su interior un objeto cilíndrico de unos 36 m de largo y al menos 12 m de ancho, que el ISIS describió como una posible cámara de contención de explosivos de alta potencia, aunque advirtió que las fotografías por sí solas no permiten determinar su uso final.
La planta reconstruida fue atacada de nuevo a comienzos de marzo de 2026. Las imágenes posteriores mostraron tres grandes orificios de penetración sobre la zona donde se hallaba la presunta cámara cilíndrica, lo que llevó al instituto a concluir que esa estructura interna había quedado probablemente destruida. El ISIS sostiene que la persistencia de Teherán en reedificar el mismo emplazamiento, pese a su historial, plantea interrogantes sobre sus objetivos reales.
La relevancia de Taleghán 2 es anterior a los bombardeos recientes. El instituto sostiene que la planta formó parte del Plan Amad, el programa que gobiernos occidentales y expertos en no proliferación vinculan a trabajos sobre un artefacto explosivo nuclear a comienzos de la década de 2000. Según su reconstrucción de material procedente del archivo nuclear iraní, el edificio albergó una cámara de explosivos de alta potencia y equipos de rayos X ultrarrápidos para estudiar la compresión explosiva, y en 2003 se realizó allí una prueba a escala de un sistema de iniciación múltiple, tecnología relevante para detonar un arma nuclear de implosión. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) nunca inspeccionó directamente ese edificio.
En una evaluación de 2015, el OIEA concluyó que Irán había dispuesto, hasta finales de 2003, de una estructura capaz de coordinar actividades relacionadas con el desarrollo de un artefacto explosivo nuclear, concentradas en el Plan Amad y suspendidas ese mismo año, aunque reconoció que algunas tareas continuaron después de forma no coordinada. Irán ha negado siempre la existencia de un programa militar organizado. Una evaluación integral del organismo realizada el año pasado concluyó además que instalaciones como Lavizán-Shian, Varamín y Marivan formaron parte de un programa nuclear estructurado y no declarado hasta comienzos de la década de 2000, aunque el organismo dijo no tener indicios de que ese esfuerzo continúe hoy.
La reconstrucción coincide con un deterioro sin precedentes de la capacidad de vigilancia internacional. El director general del OIEA, Rafael Grossi, afirmó esta semana ante la Conferencia General del organismo en Viena que la agencia lleva más de seis meses sin realizar ninguna verificación sobre el terreno en Irán, salvo una inspección a la central de Bushehr en junio. El OIEA tampoco puede confirmar desde hace más de un año el paradero de las 440,9 kg de uranio enriquecido al 60% que Teherán poseía antes de los bombardeos de junio de 2025, una cantidad cercana al umbral de grado armamentístico. Grossi calificó la situación de "motivo de grave preocupación en materia de proliferación".
La semana pasada, la Junta de Gobernadores del OIEA remitió por primera vez en veinte años el caso iraní al Consejo de Seguridad de la ONU por incumplimiento de sus obligaciones de salvaguardias, tras constatar que Teherán no ha ofrecido la información ni el acceso necesarios para dar cuenta de su material nuclear. Irán calificó la medida de políticamente motivada y argumentó que los ataques de Estados Unidos e Israel volvieron inviables las inspecciones normales. Sin el acceso de los inspectores, la naturaleza exacta de lo que Irán reconstruye bajo la lona de Taleghán 2 seguirá siendo, por ahora, una incógnita que solo el propio país puede despejar.