1 de septiembre de 2026
Una mujer y un niño murieron por un escape de gas en un departamento en Palermo
El SAME desplegó seis ambulancias en un edificio de 11 pisos sobre avenida Córdoba, donde también intervinieron efectivos policiales y peritos durante la madrugada
Dos personas murieron y una adolescente de 13 años fue trasladada de urgencia durante la madrugada de este martes, tras una intoxicación por monóxido de carbono en un departamento de la avenida Córdoba, en el barrio porteño de Palermo, según informó el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) a Infobae.
El operativo se desplegó en avenida Córdoba 4692, en el segundo piso de un edificio de 11 plantas. Hasta el lugar acudieron seis ambulancias del SAME, una unidad de triage y una ambulancia de Paramedic, de acuerdo con la información oficial.
La paciente que sobrevivió al episodio fue una chica de 13 años, quien presentaba dificultad respiratoria grave e intoxicación por monóxido de carbono. El SAME dispuso su traslado al Hospital Gutiérrez, con acompañamiento de un cordón policial durante el recorrido.
Dentro del departamento, los equipos de emergencia realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar a una mujer de 44 años y a un niño de 9 años, aunque los intentos no tuvieron resultado y luego se constató el fallecimiento de ambos. Policía Científica trabajó en el lugar, con el objetivo de avanzar en la investigación sobre las circunstancias en las que se produjo la intoxicación.
La intervención quedó bajo la órbita de la Comisaría Vecinal 14 A, mientras que tomó intervención la Fiscalía Criminal y Correccional de Instrucción Nº 50, a cargo del fiscal Orfila.
Por el momento, no se difundieron precisiones oficiales adicionales sobre el origen del escape de gas ni sobre el estado actualizado de la menor internada.
El monóxido de carbono puede causar intoxicaciones graves e incluso la muerte. El gas se produce por la combustión deficiente de materiales como gas, gasolina, queroseno o carbón, y representa un riesgo particular porque no tiene color, olor ni sabor, tampoco irrita las mucosas.
Una vez inhalado, llega a la sangre a través de los pulmones y disminuye el oxígeno que reciben órganos vitales como el cerebro y el corazón. La exposición puede generar debilidad, cansancio, sueño, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dolor de pecho y aceleración del pulso.
Para reducir los riesgos, la Secretaría de Coordinación de Producción aconseja mantener una ventana abierta en los ambientes cerrados y revisar una vez por año los artefactos de combustión con un gasista matriculado. El control resulta necesario en calefones, termotanques, calderas, estufas, cocinas, anafes y hornos.
La llama de los artefactos a gas debe ser azul. Si adquiere un tono amarillo o anaranjado, puede indicar una mala combustión y la presencia de monóxido de carbono. También es necesario limpiar las hornallas para evitar que residuos de alimentos obstruyan los quemadores.
En los hogares conectados a la red de gas natural, las estufas de las habitaciones deben ser de tiro balanceado. Cuando se utiliza gas envasado, mediante garrafas o cilindros, la ventilación debe ubicarse a la altura del piso. Los calefones y las estufas no deben instalarse en baños ni en espacios cerrados.
El riesgo también existe con braseros, salamandras, parrillas a leña o carbón, calentadores y motores de combustión, como los de vehículos, motosierras o generadores eléctricos. Los detectores de monóxido de carbono pueden aportar una alerta temprana, siempre que estén instalados y activos.