28 de agosto de 2026
Licitación clave: por qué el Gobierno acortó los plazos de la deuda en pesos y pausó la emisión de bonos en dólares
La estrategia oficial priorizó instrumentos de menor duración en moneda local y restringió la oferta de títulos en dólares, en respuesta a la volatilidad de tasas y a los altos costos de financiamiento por la suba del riesgo país
El Gobierno enfrentó el jueves un test financiero clave al colocar deuda en pesos a plazos más cortos y suspender la emisión del bono en dólares AO29, una decisión que responde tanto a las condiciones del mercado local como a la estrategia del Ministerio de Economía para reducir costos y riesgos en la gestión de la deuda pública.
Durante la última licitación, Economía afrontó vencimientos por 12,6 billones de pesos. Frente a ese "paredón" que vencía, el equipo económico recibió ofertas por $13,68 billones, pero optó por tomar $12,16 billones y, por ende, inyectó aproximadamente 0,5 billones de pesos en el mercado. La idea es que esa mayor liquidez redunde en una estabilización de las tasas de interés, que habían experimentado cierta volatilidad en las últimas semanas.
La decisión de acortar los plazos de colocación y limitar la oferta de títulos largos responde a una estrategia para evitar convalidar las tasas elevadas que exige actualmente el mercado para la deuda de vencimiento más lejano.
"Por segunda licitación consecutiva no se ofrecieron instrumentos en pesos con vencimiento a partir de 2028, buscando evitar convalidar los altos rendimientos actuales de los bonos largos y una sobreoferta de títulos en esa parte de la curva. Tampoco se ofreció Bonar 2029 en dólares (AO29), que paga una TIR de casi 10% en el mercado secundario, muy por encima del 8,7% convalidado en la última licitación.", indicó la consultora Equilibra.
A contramano de otras subastas, los inversores se inclinaron por las letras a tasa fija que expiran a fines de noviembre de este año y el plazo promedio de la emisión fue de 4,7 meses. Ese instrumento, denominado S30N6, se llevó la mitad del monto total que colocó Economía: $6,09 billones a una tasa mensual de 2,19%, apenas por encima a la del mercado secundario.
La alternativa más demandada fue seguida por el bono T31Y7, que adjudicó $2,45 billones, y por la letra S29E7, con $2,38 billones; ambos concentraron alrededor del 20% del total cada uno y vencen en mayo y enero de 2027, respectivamente.
En paralelo, el título dollar-linked, atado a la evolución del tipo de cambio, cosechó apenas $0,42 billones, lo que deja entrever una menor demanda de cobertura por parte de los operadores. Algo similar ocurrió con un papel CER, vinculado a la trayectoria de la inflación, que obtuvo $0,83 billones de pesos.
"Si bien estimamos que tanto el Ministerio de Economía como el Banco Central ofrecieron cobertura vía dollar-linked/futuros, consideramos que se trata de una licitación muy satisfactoria para el equipo económico donde vencía cobertura cambiaria por USD 3.000 millones (D31G6 siendo un 33% del vencimiento) y solo se adjudicaron un 3% del total, sin necesariamente estar convalidando tasas exageradamente altas en el segmento primario", definieron desde Romano Group.
Martín de la Fuente, analista financiero de Bavsa, consideró acertada la decisión oficial en cuanto al rollover, dado que la licitación se realizó en un contexto de liquidez más holgada y tasas overnight en torno al 20 por ciento. El financiamiento neto negativo inyectó cerca de 0,5 billones adicionales al sistema. "El Tesoro volvió a ofrecer un menú acotado y sin instrumentos duales ni TAMAR, en una estrategia consistente con el estrés del tramo largo de la curva en pesos", explicó de la Fuente.
Según el equipo de Research de Puente, la limitada liquidez de las últimas semanas condicionó el comportamiento del mercado y se reflejó en una renovación de vencimientos menor al 100 por ciento. La ALyC estimó que la inyección de pesos contribuirá a aliviar la plaza y podría influir en las tasas de interés, que ya venían mostrando señales de normalización.
La ausencia del Bono AO29 en dólares marcó otro aspecto central de la estrategia oficial. Este título, utilizado por el Gobierno para captar dólares y enfrentar compromisos en moneda extranjera, no se ofreció en la licitación, debido a que, en el mercado secundario, paga una tasa cercana al 10%, muy por encima del 8,7% convalidado en la última ronda.
Nicolás Cappella, Sales Trader en Grupo IEB, interpretó que el Gobierno considera "caras" las tasas actuales de financiamiento y prefirió una licitación de duration corta, esperando que la compresión de la curva abarate el costo en futuras operaciones. "Habrá que seguir de cerca cuánto dura esta tendencia de no ofrecer el AO29, ya que será fundamental para el programa financiero de 2027", advirtió.
La última licitación presentó una dinámica distinta respecto a las anteriores. La Secretaría de Finanzas decidió no incluir en el menú el AO20. En la subasta previa, había fijado un tope de USD 50 millones en cada una de las dos rondas, un nivel menor al que se observó en convocatorias previas. Este ajuste busca responder tanto a las condiciones internacionales como al objetivo oficial de mantener bajo control el costo del financiamiento.
En licitaciones pasadas, la estrategia para captar dólares permitía adjudicar montos sin restricción en la primera ronda y hasta USD 150 millones en la segunda, lo que facilitaba absorber mayor cantidad de divisas. El recorte actual en los límites de emisión se asocia con una actitud más cautelosa ante la volatilidad externa y la suba de tasas en los títulos soberanos, con un riesgo país en torno a los 509 puntos básicos.
El programa financiero impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, para cubrir vencimientos por USD 19.200 millones este año incluye emisiones en el mercado por 6.000 millones millones. De ese total, USD 4.000 millones ya se obtuvieron mediante colocaciones de Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28). Restan por adjudicar USD 2.000 millones, que se intentan reunir a través de las actuales licitaciones del Bonar 2029.
De acuerdo a la hora de ruta oficial, el Gobierno dispone de margen para administrar el ritmo de las próximas emisiones. Con AO20, Economía lleva colocados USD 1.176 millones, quedando un saldo de USD 824 millones para alcanzar la meta. El cupo total autorizado para este bono es de USD 2.000 millones, que marca el techo para las colocaciones dentro de la estrategia vigente.